Editoriales

Frenar a tiempo

'...no hay sanciones a estos comportamientos o son muy leves, no correspondiendo a la magnitud de los hechos cometidos. Tal como ocurrió con quienes perpetraron graves delitos en octubre de 2019’.

Las cosas se están descontrolando. En Salinas una muchedumbre invadió el malecón en carnaval, meciendo a unos pocos vehículos que con dificultad circulaban por esa vía. Cantando y bailando, probablemente bajo efectos de alcohol y otras sustancias, el desenfreno se hizo presente. Ya existía el antecedente de fin de año, cuando la Policía fue agredida al tratar de desalojar de la playa a quienes se amanecieron bebiendo. A ello se suman las toneladas de basura que los celebrantes dejaron en la arena, y las permanentes quejas por la música a todo volumen proveniente de eventos, locales y de carros que recorren el balneario día y noche. Irrespeto, desorden, destrucción. Vandalismo. Y es solo una muestra, ocurre en todo el país, pues no hay sanciones a estos comportamientos o son muy leves, no correspondiendo a la magnitud de los hechos cometidos. Tal como ocurrió con quienes perpetraron graves delitos en octubre de 2019, amparados en la protesta social.

La violencia y el desacato a las leyes y normas de convivencia, y la irresponsabilidad, pasividad y tolerancia de las autoridades y de la justicia son injustificables, inadmisibles. El vandalismo debe cortarse de raíz, no puede permitirse que siga tomando cuerpo, cobijado por la impunidad de las masas o por malentendidos derechos humanos.