Exponerse a debatir

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Exponerse a debatir

En 2021 hay una nueva cita para revalorizar la política, y no existe más forma que la de la exposición confrontada de ideas: ante contrincantes de otras tendencias y ante la prensa.

Claro que debatir contra rivales políticos es exponerse a perder puntos. También es una oportunidad para ganarlos y posicionar las ideas. Pero sobre todo es una forma de profesionalizar el ejercicio de la autoridad y garantizarse que quienes aspiran al poder estén realmente preparados para llevar adelante propuestas y lidiar con los imprevistos -a veces, tormentosos- que conlleva llevar las riendas de un país o de una ciudad.

En Ecuador, el debate político es escaso. Y cuando lo hay está encorsetado. Y su puesta en escena, rara vez ha ayudado, al menos en las últimas convocatorias electorales, a que el ciudadano tenga claro realmente por quién vota y cuál es el modelo de gestión que le acompaña.

En 2021 hay una nueva oportunidad para revalorizar la política. Y no existe más forma que la de la exposición confrontada de ideas: ante contrincantes y ante la prensa. Lo cual excluye, sin apenas margen a excepciones, a fenómenos televisivos, deportivos o ‘influencers’ en general.

Las corrientes de izquierda, pese a las decepciones cosechadas, han sabido encontrar y explotar nichos de talento en oratoria y debate. Las tendencias de derecha, en cambio, no se han zafado de esa percepción que les critica por comercializar propuestas con tal de ocupar el puesto presidencial.