Editoriales

Editorial: No aprende la lección

Ahora le piden a los ecuatorianos que confíen en el valor de la palabra.

Carecen del más mínimo análisis y lectura comprensiva de lo que sucedió en las urnas. No solo que algunos no pueden ni siquiera leer bien lo que sus asesores ‘les dan escribiendo’, simplemente no entienden el clarísimo mensaje que les dio el pueblo: trabajen por el país y no por sus intereses. ¿Es tan difícil entenderlo? Seguramente lo entienden perfectamente, pero la agenda de sus líderes políticos los supera tanto, al punto de desconocer lo que los contribuyentes, quienes pagan sus sueldos con impuestos, les ordenan.

La nueva Asamblea Nacional ni siquiera cumple su primer mes en funciones y sus actuaciones ya dejan mucho qué desear. Un “acuerdo de gobernabilidad”, del que poco o nada se conoce, es lo que sostiene a la mayoría legislativa que funcionó como reloj suizo en la designación de autoridades legislativas. El secretismo es la tinta de dicho pacto, lo que levanta aun más suspicacias.

Ahora le piden a los ecuatorianos que confíen en el valor de la palabra. ¿Cómo hacerlo si, pese a estar en total desacuerdo y repetirlo cada vez que tienen oportunidad, dan los votos para una clara agenda de impunidad? La lección les quedó grande, así como el cargo. Seguirán sintiendo el repudio nacional, siempre que sus intereses estén por sobre las verdaderas necesidades de la mayoría.