Editoriales

Código rojo

Responsabilidad de todos es detener el avance de la crisis climática. No podemos seguir calentando el planeta’.

Cada vez son más claras las señales de la catástrofe ambiental que se vive y la más destructora que se avecina. Si aprendemos a mirar con los ojos bien abiertos y sin prejuicios, percibiremos que llueve más o llueve menos mientras transcurre la temporada seca, que continúan simultáneamente los períodos de inundación al tiempo que hace calor o se siente frío, tanto en la Costa como en la Sierra. En la región Amazónica, donde solo hay dos temporadas: invierno y diluvio, también se alternan las sequías y las inundaciones, y en todo el territorio nacional se deja sentir el impacto de la deforestación.

Como en tantos otros de dimensión planetaria, la destrucción del medio ambiente y obviamente su protección, deben ser asumidos al menos regionalmente. Oportuno sea estar conduciendo la Comunidad Andina para insistir en una agenda ecológica común, como comunes son nuestras montañas, nuestros ríos, nuestras selvas, nuestros mares interiores u oceánicos. Bien han señalado el camino a seguir notables pensadores de todos los tiempos. En el que vivimos se ha destacado con razón un enorme déficit: “la ausencia de una conciencia compartida de la comunidad de destino de los humanos.” “Si esa conciencia se propaga por el mundo, añaden, el humanismo podría suscitar una política de la humanidad.”