Editoriales

Camino al bicentenario

Sin duda, ha fructificado bien la iniciativa planteada y estimulada por este Diario de pensar en el porvenir de la ciudad donde tiene su sede principal. Por ello fue un éxito la realización del concurso denominado precisamente: Guayaquil frente al futuro. La amplia participación ciudadana dejó saber del interés de sus habitantes por contribuir, de distintas maneras, a su permanente progreso.

La circunstancia de estar por conmemorar luego de veinte y cuatro meses, los doscientos años de vida independiente y que el Municipio de Guayaquil haya decidido conformar un comité destinado a celebrar debidamente el magno acontecimiento, ha llevado a planteamientos más globales y atrevidos, tal cual el propósito de dotar a la ciudad de Octubre y a la región que la rodea, de una propuesta que contribuya a pensarla treinta años más tarde: un plan 2020-2050, nacido desde los ciudadanos, en un esfuerzo por poner en práctica la planificación participativa, de modo que los habitantes de la urbe huancavilca hagan suyo el progreso de su ciudad y contribuyan decididamente a su vigorización.

En el desarrollo de esa iniciativa ha sido grato el haber identificado instituciones y personas dispuestas a contribuir con elevado civismo a tan altruista propósito.

Pero no solo gran civismo sino también gran paciencia han evidenciado distinguidos profesionales de diferentes especialidades y dirigentes barriales de distintos sectores urbano-marginales para reunirse semana a semana en las instalaciones de EXPRESO y en las del Colegio de Ingenieros del Guayas, al igual que en múltiples universidades porteñas, para debatir contenidos y la mejor manera de constituirlos en una propuesta con esa visión temporal, sujeta a revisiones quinquenales.

El jueves pasado recién, esa propuesta elaborada por un equipo dirigido por un distinguido profesional del urbanismo, fue presentada y empezó a debatirse. El entusiasmo evidenciado fue muy estimulante para continuar en la tarea de hacerle todos los ajustes que hagan falta, de modo que se llegue al 2020 con un proyecto ampliamente consensuado, a objeto de entregarlo a las autoridades de las provincias y los cantones involucrados, como instrumento poderoso para contribuir a su desarrollo armónico y sustentable.

Será otra manera válida de rendirle homenaje a la gesta octubrina de hace 200 años.