Editoriales

A dar el ejemplo

Se cuestiona con vehemencia en redes sociales los efectos del calentamiento global, pero no se respetan los horarios de recolección de desechos...

Las sociedades se someten por voluntad propia a un conjunto de leyes que les permiten convivir en armonía. Con esto se busca proteger los derechos de los ciudadanos, pero también sancionar al que atente contra su estado de bienestar. Sin embargo, existe la tendencia a pensar que la creación -o endurecimiento- de más cuerpos legales garantizará mayor seguridad jurídica en el país, lo cual se contradice con lo que ocurre en la cotidianidad. Pese a que la contaminación ambiental es un delito sancionado en el Código Penal -incluso con cárcel-, las playas de Salinas amanecieron llenas de basura el primer día del año, lo que significa que el verdadero problema no es legal, sino cultural.

Se cuestiona con vehemencia en redes sociales los efectos del calentamiento global, pero no se respetan los horarios de recolección de desechos y se ensucian las calles sin la menor consideración.

Mientras las normas regulan el tráfico en las ciudades y prohíben, entre otras cosas, la formación de dobles columnas en las vías, los conductores no forman dos, sino hasta cuatro filas, imponiendo así el caos y la ley de la selva.

En definitiva, se necesita mayor conciencia para resolver los problemas, desde los más mínimos. Para exigir, primero hay que cumplir con lo establecido, al menos para dar el ejemplo.