Editoriales

No más calles muertas

El Municipio debe analizar la situación y rectificar si fuese necesario. No se puede solucionar un problema generando otro. Hay que aprender de los errores y planificar bien

Las imágenes de la ciudad durante el confinamiento por la pandemia en marzo de 2020 fueron desoladoras. Poco a poco, el levantamiento de las restricciones empezó a reactivar a Guayaquil y ahora, con el nuevo plan de vacunación en marcha, se nota una actividad (incluso tráfico) más parecida a la de la normalidad pre-COVID. No obstante, ciertos sectores ya venían evidenciando un declive desde mucho antes, como los barrios del sur y el casco central (sobre todo en la noche). La migración de viviendas a Samborondón y de las grandes oficinas de bancos y empresas a nuevas zonas del norte, así como la inseguridad, fueron factores determinantes de este declive. Pero también otros, como la construcción de los carriles de la Metrovía, que confinaron a los negocios de las calles por donde pasan sus unidades, al dejarlos sin un acceso cómodo para los clientes, lo que se tradujo en el cierre de muchos de ellos, con la consiguiente desertificación comercial. Son en la actualidad calles “muertas”. Y lo más grave es que esto podría replicarse en otros sectores de la ciudad, esta vez con el carril de la ciclovía.

El Municipio debe analizar la situación y rectificar si fuese necesario. No se puede solucionar un problema generando otro. Hay que aprender de los errores y planificar bien.