Editoriales

A la cabeza de la Comunidad Andina

La fragmentación político-ideológica de la región Andina dificulta el avance de los procesos de integración.

Bajo la inspiración de la ahora denominada Unión Europea, esforzados y talentosos promotores de los países que rodean a los Andes plantearon constituir, precisamente, un Pacto Andino con un amplio horizonte de asuntos, todos trascendentes.

A la fecha, y presidida pro tempore por el presidente del Ecuador, el pacto que evolucionó a Comunidad Andina tiene cuatro países miembros: Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador, y cinco asociados: Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

En su amplio territorio: (3’781.914 kilómetros cuadrados) alberga 120’258.102 habitantes. Las cifras significan su enorme valor potencial, pero si miramos sus números económicos el entusiasmo merma. El PIB (nominal) era de $ 706.903 millones al 2018.

Sin dejar de reconocer que las más notables tareas, tal cual la Independencia de las repúblicas, cuya liberación presidieron Bolívar y San Martín, le dan ancestro histórico a la integración andina y también a la latinoamericana, ahora se puede coincidir con el centenario Edgar Morin, respecto a la Unión Europea: “En un momento en que la Unión Europea está en las últimas, ¿podrían un despertar solidario y una política ecológica común reanimarla?”.

Es deseable, bajo la conducción ecuatoriana, lograra ese despertar solidario y, por supuesto, una política ecológica común.