Editoriales

Del bicentenario al futuro

Cuando en estos días hay exaltados que gustan de “hacer gárgaras con la palabra revolución”, cabe reiterar una siempre vigente manera de entender: salud y educación, eso es la revolución.

No cabía conmemorar los 200 años de vida independiente de Guayaquil rememorando únicamente un pasado del que debemos ser dignos herederos.

Cabe, inspirados precisamente por la magnitud del esfuerzo cumplido por nuestros próceres, seguir mirando, con su ejemplo, hacía el futuro.

Y el porvenir de cualquier nación, vislumbrado sin grandilocuencias, se sustenta fundamentalmente en la provisión de una buena educación apoyada en la promoción y cuidado de una buena salud, a los ciudadanos que la habitan. Cuando en estos días hay exaltados que gustan de “hacer gárgaras con la palabra revolución”, cabe reiterar una siempre vigente manera de entender: salud y educación, eso es la revolución.

Ha hecho bien el Comité Cívico, conformado para celebrar la Independencia alcanzada hace 200 años, en iniciar sus actividades académicas con la realización de un Congreso Nacional por la Salud que ha planteado las bases de un Acuerdo Nacional por la Salud. Continuará con intervenciones vinculadas a la educación pre escolar, media y superior, para cerrarlas con la voz de un filósofo disertando sobre “ejemplaridad pública”.