Columnas

País de protestas sin propuestas

"Todos protestan, se niegan a ser solidarios, se resisten a ser unidos por intentar salvar a un país quebrado, asaltado y robado por políticos, empresaurios y sindicalistas sin escrúpulos ni pudor"

Mucho se ha escrito y dicho sobre el país: megadiverso, de cuatro mundos y muchos climas, el más corrupto, de riesgo país alto y estatismo patológico, de políticos ignorantes, líderes mentirosos y demagogos, de una constitución hipergarantista que no exige deberes ciudadanos, diputados de alquiler, expresidentes y exvicepresidentes enjuiciados por corruptos, izquierdistas de gustos y vida burguesa, grupos de interés de ambición voraz, etc. Pero en estas diferentes características no se ha destacado que somos el país de los “contreras” permanentes y protestas por todo. 

Las cámaras de la producción protestan porque no quieren pagar impuestos, porque el Estado no perdona sus deudas irresponsables. Los sindicalistas, porque quieren que sigan sus derechos de un Código de Trabajo de 1928 sin aceptar que tienen responsabilidades y compromisos con el país. Los profesores, por querer ganar más sin dar calidad de servicio educativo. Los estudiantes porque quieren todo gratis y que no les exijan deberes. Los políticos por seguir robando y comprando con sobreprecios; los funcionarios públicos, por no rendir cuentas. Los asambleístas porque no quieren que se toquen sus privilegios. Los burócratas porque quieren ganar más sin trabajar. Los gobiernos locales, quieren que el Estado les dé todo y de todo sin cobrar ni recaudar impuestos. Los exportadores e importadores protestan porque creen que tienen “derecho” a no pagar impuestos. Los asaltantes, violadores y rateros porque la policía “viola” sus “derechos humanos” a delinquir. Los evasores tributarios porque dicen ser “honestos empresarios” (¿?). 

No hay grupo social que no proteste. Lo que vemos hoy en la Asamblea, lo que dicen y hacen empresarios, dirigentes, burócratas, profesores, estudiantes, políticos mafiosos, correístas corruptos y morenistas de la escuela de Correa es prueba de esto. Todos protestan, se niegan a ser solidarios, se resisten a ser unidos por intentar salvar a un país quebrado, asaltado y robado por políticos, empresaurios y sindicalistas sin escrúpulos ni pudor. Así el Ecuador no está en la “mitad del mundo” sino en el centro del agujero negro de su aniquilamiento total. ¿Podrá haber en el país momentos de sensatez de tantos cínicos destructores?