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Un debate para llorar, reír y pensar

Avatar del Willington Paredes

"Desgaste absurdo de tiempo. Prueba y evidencia de la patología neuronal de varios de ellos: figuretes sin imaginación y pobreza de razonamiento"

El orden verbal responde a lo que la sociedad debe hacer. El debate de El Comercio, con excepción de los timoratos ausentes, uno porque fue a hacer un spot donde su tutor -un prontuariado sentenciado por ladrón de fondos públicos y sin derechos políticos que luego apareció haciendo propaganda con su pupilo, otro corrupto-. Y el otro porque estuvo hablando con los lagos y ríos para buscar sugerencias para vender y exportar agua.

Fue lección mal aprendida del Chavo. Desgaste absurdo de tiempo. Prueba y evidencia de la patología neuronal de varios de ellos: figuretes sin imaginación y pobreza de razonamiento. Produjo rechazo, coraje y llanto. Después de las lágrimas nos destornillamos de risa. Escuchamos ridículas gramáticas y empobrecidas sintaxis. Algunos dijeron lo que ninguna imaginación afiebrada puede expresar. La excepción fue el académico. Los demás, payasos con ridiculeces y tonterías que no le dijeron nada al electorado, ni dieron certeza, sensatez o algo de realidad sobre lo que harán. Evidenciaron su ignorancia.

Nos dio risa por las tonterías dichas en un continuo de palabrería fofa. Sirvió a la sociedad y electores como muestra para conocer y saber cuan precaria, elemental y pobre es la clase política. A lo mejor tuvieron COVID en sus neuronas, afectando sus cerebros y capacidad cognitiva-expresiva. Piénsese lo que sea: nervios, incapacidad, pobreza intelectual, confusión, mediocridad, oportunismo, ridiculez, etc., ese hecho mostró a la clase política que tenemos. Nos dijo cuanto debe hacer la sociedad y la ciudadanía para no volver a caer en manos de quien busca el amparo de un delincuente, y de quienes creen que somos un atado de cangrejos pendejos que no comprenden el cúmulo de tonterías que dijeron. Pero el balance es positivo. Así son los políticos actuales, organizaciones, líderes y la precariedad de la razón y la ética política. 

Hay mucho trabajo para universidades, escuelas, maestros, etc. Esa es la tarea de sanidad política que tiene que ir junto a la reconstitución del sistema de salud nacional, la socioeconomía, Estado, democracia, etc. Solo así podremos identificar con certeza la gramática del absurdo que consta como principio de identidad en sus carnés chimbos de líderes y políticos.