Columnas

La ciudadanía y su libertad de elegir

"El voto es un triunfo y consolidación de los valores republicanos y constitucionalistas democráticos"

La libertad de elegir es el nombre de una obra de un dogmático neoliberal norteamericano (Milton Friedman), publicada en 1980. Antes, esa libertad de elegir no es otra cosa que el proceso de recuperación, posicionamiento y ejercicio de la acción individual que tiene el ciudadano en las urnas. La raya que trace en cualquiera de las opciones será su decisión individual. Pero en medio de eso están implicados, comprendidos y jugándose la vida, su familia, su barrio, su ciudad, provincia, región y país.

El voto es un triunfo y consolidación de los valores republicanos y constitucionalistas democráticos. Fue un proceso-producto de la sociedad moderna. Resultó de dos transformaciones contra viejas estructuras y políticas autoritarias, centralistas, despóticas y señoriales de monarquías gobernantes de Estados Unidos y Francia. Nunca fue una concesión graciosa que hace cualquier déspota. Desde ayer hasta hoy será siempre uno de los más importantes logros y conquistas de la sociedad moderna.

Por medio de la decisión electoral de hoy el ciudadano, como individuo y colectivo social, será quien escoja el destino que quiere para vivir él, su familia y el país. Siempre será un acto individual. Pero también permanentemente estará involucrado todo el colectivo humano que hace un país y una nación, pues en el acto decisional de hoy se elegirá un gobernante que tendrá el control de las riendas del Estado, bajo las reglas y la institucionalidad democrática.

Por eso, más allá de esta elección, libre y voluntaria, está la responsabilidad de saber elegir. Hoy no se vota solo por un nuevo gobernante, sino por un destino, una política y provenir histórico para el Ecuador. Por esto no basta con tener la libertad de elegir, hay que atreverse a pensar bien a quién, para qué y por qué. Caso contrario, si se elige mal la situación del elector estará comprometida en esto. Hoy esa libertad no termina con el voto. Lleva implícito un deber social y político, porque su depósito en las urnas no es solo un acto voluntario y autónomo. Supone también la responsabilidad de a quién se elegirá hoy.

En conclusión: la decisión del votante de hoy y su acción, no suprime la responsabilidad que tal acto tendrá en su futuro, su familia y del Ecuador.