Cartas de lectores: En algún lugar sobre el horizonte

La disputa global se concentra en el Indo-Pacífico, donde se juega el equilibrio del siglo XXI

Los medios estratégicos consolidan a la superpotencia mediante operaciones over-the-horizon sustentadas en ataques aéreos, drones y fuerzas especiales, hoy preferidas por Estados Unidos. Bajo el concepto de offshore balancing, Washington emplea a sus aliados como escudo para impedir que surjan potencias regionales dominantes, interviniendo solo cuando es necesario y al menor coste posible.

En 2025 se intensificaron las campañas antiterroristas, los ataques quirúrgicos y la presión naval; tras bombardeos en Somalia, Irak, Yemen, Siria, Irán y Nigeria, 2026 trae como golpe decisivo la eliminación de Nicolás Maduro mediante una operación relámpago precedida por concentración naval. Horas antes, había recibido a un enviado especial chino para América Latina y el Caribe: el mensaje fue inequívoco.

Sin reemplazar bruscamente un régimen de más de 25 años, Venezuela permanece como un sistema zombi entre espionaje, desgaste y penuria. La retórica bolivariana apenas disimula un vasallaje creciente, mientras los reclamos de transición se agotan en la incertidumbre.

La sofisticación militar y de inteligencia convive con un pragmatismo político descarnado. La situación de PDVSA simboliza la dificultad de reconstruir el país: remover al dictador resulta más sencillo que recuperar su riqueza y su democracia.

Tras el derrumbe soviético, América Latina perdió prioridad para Washington; sin embargo, la penetración china, el narcotráfico, la inmigración y la presencia rusa reactivan los reflejos de la Doctrina Monroe. Con todo, la región -como Groenlandia o el Ártico- es reflejo de la rivalidad central entre Estados Unidos y China.

El teatro decisivo no es Oriente Próximo ni Europa, que refuerza la OTAN frente a Rusia y contiene el yihadismo del Sahel, sino el Indo-Pacífico. La Primera Cadena de Islas -Japón, Filipinas y el estratégico Taiwán- articula la contención frente a China, mientras la Segunda Cadena profundiza esa defensa con la modernización del puerto de Palaos y la relevancia de enclaves como Diego García.

China expande su influencia mediante comercio, infraestructuras y deuda, afianzándose en puertos estratégicos; Estados Unidos responde con su superioridad naval y red de bases. La disputa global se concentra en el Indo-Pacífico, donde se juega el equilibrio del siglo XXI.

Augusto Manzanal Ciancaglini