Columnas

Adiós a los trabajos encasillados

La concepción que tenemos hasta ahora del trabajo supone la importancia del significado del trabajo, de hacer sentido de éste, y de la contribución mayor que cada trabajador hace, y de aquí las implicaciones para el diseño del trabajo.

El futuro del trabajo y la inteligencia artificial, la automatización, los robots, el empleo, se han convertido en temas del día a día. Por una parte, se discute la reducción del empleo en vista de su remplazo por máquinas. También se discuten las habilidades humanas válidas aún, las nuevas para sobrevivir en este contexto casi utópico, y aquellas irremplazables, muestra del valor que aportamos solamente los humanos, por el momento.

Por otra parte, surgen propuestas con las cuales no desaparecerían los empleos, sino que sufrirían una transformación radical, al desagregar los trabajos en sus componentes, algunos de estos automatizables. Surge así la propuesta de “Work without Jobs” de difícil traducción literal al español, que podríamos interpretar como “Tareas sin trabajo” o “ Trabajo sin funciones”. Y es ahora cuando muchos de los supuestos que mantienen a una organización de pie se derrumban. ¿Por qué?

La concepción que tenemos hasta ahora del trabajo supone la importancia del significado del trabajo, de hacer sentido de éste, y de la contribución mayor que cada trabajador hace, y de aquí las implicaciones para el diseño del trabajo. Los autores de esta propuesta, Jesuthsan y Boudreau en 2021, sugieren el uso de metodologías ágiles para lograr el cambio, en un entorno que privilegie la colaboración eliminando pertenencia a áreas, departamentos, puestos, e incluso categorías como empleados y clientes, planteando también un giro hacia “el trabajo por proyectos”.

Este nuevo “sistema operativo del trabajo” está caracterizado por los siguientes principios: 1) Poner la atención en las tareas y habilidades requeridas actuales y futuras 2) Combinar humanos y automatización, 3)Analizar todas las potenciales opciones de vinculación laboral, y 4) Permitir que el talento fluya hacia el trabajo/tarea. Estos dos últimos preparan el camino para otra propuesta de cambio en relación con el trabajo: el Ecosistema de la Fuerza Laboral. Este recoge algunos esquemas ya vistos en la economía colaborativa, trabajo freelance, la gig economy, etc., originando organizaciones más abiertas.

Para las empresas esto supone más preguntas que respuestas hasta que surjan pioneras y modelos de rol locales. Sin embargo, quedaría aún el reto de desprendernos de paradigmas y herramientas de gestión habituales; la preparación y ejecución del cambio no sería posible con los marcos mentales actuales.