Con violín y con guitarra

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Con violín y con guitarra

Sí, hablo del presidente Lasso al recordar como, siendo candidato, dijo que en su Gobierno no se subirían los impuestos.

Dibujo para columna de Tania
TaniaIlustración Miguel Rodríguez

Nuestros mayores tan sabios, suelen repetirnos “una cosa es con violín y otra con guitarra”. Y nada más cierto cuando se trata de entender por ejemplo las promesas de un candidato presidencial y las realidades de un presidente.

Sí, hablo del presidente Lasso al recordar como, siendo candidato, dijo que en su Gobierno no se subirían los impuestos. La nueva ley para el desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal ha entrado en vigencia y con ella más impuestos que afectan sobre todo a buena parte de la clase media. Esa que está conformada por empleados formales, con salarios fijos y un montón de obligaciones por cumplir. ¿Que en el Gobierno no se iba a afectarlos? Ya vemos que no es cierto. Los mismos de siempre pagan los platos rotos, pues no hemos visto todavía que los ricos tengan que pagar más.

Mi compañero Ernesto se quejaba amargamente por la eliminación de las deducciones del Impuesto a la Renta. Esas deducciones, para devengar en parte las obligaciones que el Estado dejaba de cumplir, en Salud y Educación por ejemplo, y que han terminado con la nueva ley. Ahora lo que existe es un crédito tributario, que en el mejor de los casos llegara a mil dólares anuales. ¿Acaso no era justa una deducción por los intereses que los afiliados al IESS pagaban por su crédito hipotecario? ¿O una deducción por las cuotas de un seguro de salud que con tanto sacrificio las familias contratan?

El Gobierno ha dicho que apenas el 4% de los ciudadanos tendría aportes adicionales. Lejos de entender cómo se llega a esa cifra, hallo casos por doquier de jefes de hogar que ganan más de 2 mil dólares mensuales y hacen malabares para pagar la hipoteca de la casa, la cuota del carro, las pensiones de los hijos, el supermercado, la atención de salud… Ellos son directamente afectados, no nos engañemos. Partiendo de ese segmento, de quienes perciben sueldos de 2.000, es que el régimen ha considerado el incremento. Así, quienes hasta hoy pagaban un impuesto a la renta, el mínimo, de 156 dólares anuales, lo verán casi duplicado: 336 al año, sin considerar la eliminación de las deducciones.

Solo en enero se había dicho que varios impuestos se eliminarían. El impuesto a la salida de divisas por ejemplo; ISD. Pero la realidad es que sigue inalterable y al menos por las declaraciones del ministro de Economía, no está previsto tocarlo.

En cuanto al ICE, Impuesto a los Consumos Especiales, se acaban de hacer modificaciones para eliminarlo en determinados rubros de telefonía celular. Un beneficio empero, que será para todos, incluyendo la clase alta, económicamente hablando, y donde están aquellos “que viven como ricos y tributan como pobres” según palabras del presidente Lasso, y de donde iba a sacar una lista de evasores, que aún nos está debiendo.

En cuanto al Impuesto al Valor Agregado, IVA, que según los ofrecimientos iba a eliminarse para los productos de primera necesidad, se ha concretado solo para los productos de higiene femenina y los pañales, siempre que sean los populares. Entendemos que son los de fabricación nacional. Todavía no hay pistas de cuáles serían los otros productos de primera necesidad que dejarían de tener IVA, reduciendo así la recaudación fiscal. ¿Ven por qué digo que una cosa es con violín y otra con guitarra? Nuestros viejos y sabios acaso agregarían “ yo te ofrezco, busca quien te dé”.

La nueva ley, que incluye contribuciones obligatorias para determinadas empresas, le permitirá al Gobierno una recaudación adicional de 1.900 millones de dólares en los próximos 2 años. No es poca cosa. Y debemos estar claros que sin el apoyo de UNES, no habría sido posible. ¡Basta de insistir en que la ley no fue aprobada. Tampoco fue negada! Abstenerse fue suficiente a la hora de la verdad. No nos quejemos luego cuando vengan las reclamaciones, pues ya sabemos que en política los favores nunca se hacen gratis. También aquí se aplica -una cosa es con violín y otra con guitarra- Cuando se es gobierno y se requieren los votos, se cierran los ojos a las ideologías. De su lado podrán decir que han priorizado el bien mayor, aun sin reconocer la existencia de un pacto.

Destaco empero, que la entrada en vigencia de esta ley, aún polémica y que requerirá reformas cuando se aquilate el tremendo efecto contra la clase media, haya permitido que se destrabe el accionar entre Ejecutivo y Legislativo. Así, de manera imperfecta, con problemas, con desconfianza y más, el fantasma de la muerte cruzada se aleja, al menos por el momento y eso lega una cierta estabilidad gubernamental. Ojalá se aproveche el momento y avancemos. Hay demasiado por hacer. Demasiadas promesas que cumplir. Y ojalá que no seamos los mismos de siempre los que tengamos que arrimar el hombro en el siguiente paso del Gobierno. Por cierto, en cualquier momento me llamará Marjorie, del departamento de contabilidad, para comunicarme cuánto más me van a descontar por impuesto a la renta, con esta “bendita” ley que entró, por las hendijas y en silencio.