Columnas

El primer jefe de campaña

'El expresidente no tiene que hacer casi nada desde Bélgica: el estratega de su tendencia está en Quito...’.

El jefe de campaña de un candidato es como el gerente general de una empresa: un estratega que diseña la victoria. En el año electoral que arranca este mes ya hay uno, y viene pisando fuerte.

Se trata del presidente Lenín Moreno. Sentado en Carondelet gracias a un triunfo que ni su secretario más cercano creía cierto (¿recuerdan a Eduardo Mangas y el audio que le costó el puesto?) Moreno tomó pronto distancias de quien lo llevó al poder: Rafael Correa. Que la mesa no estaba servida, que la corrupción había sido gigantesca, que las fastuosas obras emblemáticas, como Yachay, solo eran elefantes blancos… La demolición de la “Revolución de los 300 años”, en la que él fue subcomandante, resultó tan inesperada como efectiva. Moreno parecía darle sentido a la frase final de José Martí: “Viví en el monstruo y le conozco las entrañas…”.

Enemigos íntimos desde entonces, Moreno desmontó el entramado que había maniatado al Estado. Fue tal su empeño y tan orquestado el apoyo de sus nuevos aliados, que las huestes de Correa parecían a punto del colapso. Pero…

La política es una puesta en escena y puede cambiar bruscamente, como los vientos. Tres años después de la demolición, la estrategia de Lenín muestra boquerones: no ha regresado ni un dólar de los corruptos, no hay procesos legales sólidos en los megaescándalos denunciados, no ha sido la alternativa a un gobierno acusado de derrochador, pero que un porcentaje sólido de ecuatorianos avala convencido.

Moreno ha incumplido la mayoría de sus ofertas: construir 325 mil casas (no lleva ni 50 mil); generar un millón de empleos (al contrario, hay mayor desempleo); lograr 900 mil pobres menos para el 2018... Eso dispara un efecto nostálgico en franjas anchas de votantes. Mientras más falla Moreno, más se agranda el recuerdo de Correa. El expresidente no tiene que hacer casi nada desde Bélgica: el estratega de su tendencia está en Quito. El mismo hombre que parecía poder destruirlo, puede visar el retorno del correísmo.

“Mantén a tus amigos cerca, pero a tus enemigos más cerca”, contaba Michael Corleone que le enseñó su papá. Sabio consejo.