Los impuestos son un robo

  Columnas

Los impuestos son un robo

No es justo ni ético, y solo tienen como sustento la fuerza y la represión cobrar impuestos que no se destinan al bien de la sociedad y terminan en el bolsillo de gobernantes corruptos

Muchos funcionarios piensan que los ciudadanos deben pagar todos los impuestos simplemente porque lo dice la ley. Esta idea es propia de los regímenes dictatoriales, de los seguidores de Kelsen y de los positivistas radicales, que consideran la ley como fuente del derecho y no el derecho como fuente de la ley (Luis Pazos, México, 25 de agosto de 1947, abogado, analista político, economista, escritor y funcionario público mexicano. Doctor ‘honoris causa’ en Ciencias Sociales de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala).

Hans Kelsen (Joseph Cohen), judío, sostiene la teoría de que el origen del derecho es la ley, la voluntad de los legisladores, independiente de su contenido. Se frustró cuando los asesinos de millones de judíos se defendieron diciendo, basados en sus teorías, que ellos solo obedecieron y cumplieron con la ley.

La obligatoriedad en el pago de los impuestos tiene su fundamento en su destino. El fundamento del pago de los impuestos es teleológico.

La justificación moral, ética y jurídica de los impuestos está en su fin, como lo sostienen los aristotélico-tomistas, entre otras corrientes iusnaturalistas. Los impuestos cobrados con la fuerza de la ley pierde legitimidad y su razón de ser al no ser utilizados para el bien de los ciudadanos, garantizándoles paz, justicia y sus derechos humanos fundamentales: vida, propiedad y libertad.

Para Tomás de Aquino los impuestos son un robo. Se justifica la evasión fiscal y el no pago de impuestos cuando es evidente y notoria su desviación y mal uso, que los convierte de hecho en un robo.

Antes casi todas la religiones justificaban el cobro de impuestos basadas en el origen divino de los reyes y los gobernantes con la fuerza convertida en ley.

Es antijurídico obligar a pagar impuestos que los gobernantes desvían en su beneficio. No es justo ni ético, y solo tienen como sustento la fuerza y la represión cobrar impuestos que no se destinan al bien de la sociedad y terminan en el bolsillo de gobernantes corruptos.