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5G. Revolución en redes sociales

"No puede Arcotel (Ecuador), perjudicando a los usuarios, cobrar, vía impuestos, las delictuosas y corruptas deudas de Correa".

En los años 80 fue lanzada la telefonía móvil (1G). Fue la primera generación. Usaba teléfonos con tecnología analógica. Después vinieron los teléfonos móviles de segunda generación (2G). Es tecnología digital. Ambos sistemas la usan para conectar las radio bases al resto del sistema telefónico, pero solo la 2G es cifrada.

La 2G introdujo los mensajes cortos (SS) en celulares (móviles) y reemplazaron a los celulares analógicos y ‘beepers’ (1990- 2000).

En 2010 surgió la “mensajería instantánea” de teléfonos inteligentes vía Internet (como WhatsApp, Telegram, Facebook, Messenger y otros), dejando los SMS para teléfonos fijos y otros dispositivos de mano.

El (3G) ‘smartphone’ aceleró el internet. Después vino la banda ancha (4G), que es la reproducción de videos en tiempo real (’streaming’).

El 5G es revolución en las redes sociales. Aumentará la velocidad de conexión (tiempo de respuesta en la web). La 5G, gigante tecnológico, cambia la forma de comunicarnos. Aumenta la capacidad de las autopistas de la información.

Navegará hasta a 10 GBps (gigabytes por segundo). 10 veces más rápido que la fibra óptica.

Podrá descargar una película de 2 horas de duración en pocos segundos.

Multiplica, en 24 horas, el rápido crecimiento del número de dispositivos conectados.

Objetos de uso diario se conectarán con nosotros y, entre ellos, en tiempo real. Parte del mobiliario urbano quedará conectado entre sí. Telemedicina, teleeducación, teletrabajo, vehículos autónomos, industria, agricultura y ganadería coordinarán con sensores instalados en diferentes lugares. Robots industriales (paradas de autobús) o cualquier dispositivo electrónico que tengamos en casa (desde la alarma, la lavadora, la nevera o el robot aspirador) podrán conectarse y compartir información en 5 milisegundos.

Cero aranceles. No puede Arcotel (Ecuador), perjudicando a los usuarios, cobrar, vía impuestos, las delictuosas y corruptas deudas de Correa. Impiden la conectividad masiva y la libertad de expresión.