Volver a la Constitución de 1998

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Volver a la Constitución de 1998

¡Este paso significará la recuperación moral, cívica y del Estado de derecho en el Ecuador!

En mayo y bajo el título de Referéndum, ahora, en esta columna expuse la conveniencia y pertinencia de volver a la Constitución de 1998 mediante la vía del referéndum, toda vez que en derecho las cosas se deshacen como se hacen. Y como la Constitución del 2008 en vigencia, que fue elaborada por Correa, Alianza PAIS y sus asesores chavistas de Venezuela con el partido político Podemos de España, fue aprobada mediante referéndum, puede derogarse por otro referéndum en el que se pondría en vigencia la Constitución de 1998.

El Dr. Simón Espinosa Cordero sostiene que “mientras la Constitución de 1998 postula la cimera figura del Estado de derecho, la del 2008 convirtió a la ley en subalterna del oportunismo político y de las veleidades mafiosas del poder… La Constitución de 1998 nos legó la paz con el Perú, proporcionó el extraordinario blindaje monetario de la dolarización y modernizó el SRI, sólido pilar de la economía fiscal. En contrario, la del 2008 nos llevó al totalitarismo cleptocrático, destruyó la cultura cívica, dinamitó el concepto de honradez y malversó todos los derechos humanos, achicándolos hacia una artificiosa coartada del delito… Usted, señor Lasso, con el mismo esfuerzo, costo y procedimiento nos puede devolver todas las instituciones fundamentales que desaparecieron con la Constitución de 2008.”

El Dr. Mauricio Gándara Gallegos ha expresado: “La solución integral la ha propuesto el Dr. Simón Espinosa, quien le pide al presidente convocar a un plebiscito para derogar la Constitución de Montecristi y declarar vigente la inmediatamente anterior, la de 1998, actualizada con los derechos sociales vigentes. ¡Este paso significará la recuperación moral, cívica y del Estado de derecho en el Ecuador!

La decisión de la Consulta Popular parece que ya está tomada y no es conveniente que se la realice para seis o diez reformas a la Constitución, la que quedará parchada pero amarrada a otros preceptos que están diseminados en todo el texto de la Carta Magna.