Columnas

Símbolo de los tiempos

"Se ha desformado parte de una generación, pedigüeña de derechos sin merecerlos, al no cumplir con sus deberes y obligaciones, que son la fuente del derecho individual y colectivo"

Símbolo de los tiempos debe entenderse como el hecho que identifica el actual accionar dentro de la sociedad de determinados grupos bajo un marco conceptual.

Hace un año acontecieron hechos nefastos para la paz, el orden y la democracia americana, cuando en varios países, bajo el pretexto de protestas y reclamos pacíficos de trabajadores, políticos, ciudadanos y estudiantes, siempre impulsados por grupos de izquierda, elementos infiltrados, sediciosos y terroristas, atentaron contra la vida e integridad de personas, y contra bienes públicos y privados. Ojalá nunca más vuelva a ocurrir.

Los hechos son producto de 40 años de adoctrinamiento y concientización a la juventud sobre la doctrina socialista y comunista, irreverente y sin valores, inculcando inicialmente una revolución armada y combativa, y después, ante su falta de acogida, propugnando la “guerra de ideas” propuesta por Fidel Castro y acogida por el Foro de Sao Paulo desde 1990, donde se reunieron todos los partidos y grupos políticos, regulares e irregulares, armados y desarmados, ideólogos y oportunistas, vividores y resentidos sociales, guerrilla y narcoguerrilla, y demás grupos y personas que, consciente, inconsciente o simuladamente, propugnan el pensamiento de la izquierda representada por el comunismo y socialismo, en contra del liberalismo, neoliberalismo, capitalismo, libre empresa y las libertades individuales. Ahora son apoyados por el Grupo de Puebla, que reúne a personalidades que representan a la tendencia.

Qué podemos esperar de quienes han sido formados dentro de la doctrina de la lucha de clases y bajo el criterio de que el rico tiene dinero porque le ha robado al pobre, y que el Estado es quien debe subvencionar el buen vivir de los ciudadanos, mas no el ciudadano el que debe producir para que el Estado proporcione herramientas y fuentes de trabajo para el bienestar común. Se ha desformado parte de una generación, pedigüeña de derechos sin merecerlos, al no cumplir con sus deberes y obligaciones, que son la fuente del derecho individual y colectivo. Lo que vivimos es el símbolo de los tiempos.