Columnas

Implementar el plan de gobierno

"Ahora, los que no recibieron el voto popular, no vengan a pretender imponer sus criterios e intereses al presidente Guillermo Lasso"

Los candidatos a la Presidencia de la República, cuando están en campaña exponen sus planes de gobierno con la hoja de ruta de la vía a seguir, su implementación y un cronograma programático tentativo.

El candidato Guillermo Lasso, de la Coalición CREO-PSC presentó el suyo, que auspiciaba la libre empresa, libre mercado, el respeto de los derechos, seguridad jurídica, siendo ubicado ideológicamente como liberal, de la derecha hacia el centro, con una posición frontalmente opuesta a los otros dos candidatos que supuestamente tenían más opciones de triunfo. Andrés Arauz, representando al totalitarismo estatal y autoritarismo, con auspicio directo del expresidente Rafael Correa y del socialismo del siglo XXI; y el candidato Yaku Pérez, auspiciado por Pachakutik, Ecuarrunari y la Conaie, movimientos indígenas que representan al Comunismo Mariateguista de Cosmovisión Indígena y otros movimientos y partidos políticos de la izquierda revolucionaria, subversiva y combativa, como el MPD -Unidad Popular, etc.; ambos candidatos bajo la influencia del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla.

En el proceso electoral y sobre todo en la segunda vuelta, la votación se dio realmente entre dos tendencias más que entre dos candidatos. La de izquierda socialista y comunista, contra la tendencia de centro-derecha y liberal, del libre comercio, respeto a las leyes y personas y las libertades individuales. El resultado de las elecciones fue: No al comunismo, no al socialismo, no al Foro de Sao Paulo, no a Rafael Correa, no al comunismo mariategista indigenista. Ahora, los que no recibieron el voto popular, no vengan a pretender imponer sus criterios e intereses al presidente Guillermo Lasso. Cumpla señor presidente con implementar su plan de gobierno y no permita que le impongan o cambien su hoja de ruta. Es la hora del encuentro y la de los sacrificios también. Está muy bien utilizar siempre el diálogo, pero todo tiene límite, quienes utilizan la fuerza para imponer sus criterios deben saber que también tendrán la fuerza por respuesta. Dialogar no es ceder ni ser obsecuentes.