Rafael Oyarte | Último día del despotismo
De qué sirve hoy la ONU, como no sea para mantener burócratas y privilegiados por su tendencia mal llamada progresista
Y el primero de lo mismo, es la secular frase quiteña que puede ser repetida, con harta razón, por los venezolanos que, ilusionados por la intervención estadounidense, ven cómo se mantiene la cúpula chavista en el poder, pues más allá de si Maduro fue traicionado por su vicepresidente (que en ese país es designado, directamente, por el presidente) y otros, lo cierto es que Diosdado Cabello, Padrino López y los demás integrantes de esa banda criminal, siguen en sus cargos. EE.UU. se limitó a capturar a un delincuente requerido por sus tribunales y, ha señalado Marco Rubio, trabajarán con el actual gobierno “si toman las decisiones adecuadas”, por lo que negociarán con el chavismo 3.0, según los intereses estadounidenses, so pena de que se les aplique la misma fórmula que a Maduro. De hecho, las declaraciones iniciales de Trump fueron que ellos iban a manejar Venezuela. Muchos creían que el régimen chavista iba a desmoronarse y por añadidura Edmundo González, al mejor estilo del panameño Guillermo Endara en 1989, iba a ser proclamado poco y menos por los comandantes estadounidenses. Si bien, al menos en apariencia, la Fuerza Armada Bolivariana, que está muy lejos de constituir unas verdaderas fuerzas armadas, no ofreció resistencia a la operación usamericana, una cosa es derrotar a un grupo de matones buenos para enfrentar civiles desarmados y otra ocupar militarmente un país. Eso es muy complicado y costoso para el ocupante y, fundamentalmente, para la población local que es sometida a ataques delincuenciales y a desórdenes que amenazan la vida, integridad y propiedad de las personas.
Lo de Venezuela es el fracaso absoluto del Derecho. Del Político y Constitucional, que permite que gobernantes inicialmente electos ejerzan el poder autoritario, y que se conviertan en dictaduras con disfraz democrático, usando el Derecho Penal para atacar opositores y defender sus latrocinios. Del Internacional, que es un chiste frente al poderío de las naciones. De qué sirve hoy la ONU, como no sea para mantener burócratas y privilegiados por su tendencia mal llamada progresista. Así acaba Maduro (no el chavismo) pero no la tendencia nuestra de esperar que otros, como EE.UU., arreglen nuestros propios errores e irresponsabilidades. Respecto de Venezuela, amanecerá y veremos. Respecto de nosotros, a ver si aprendemos de la experiencia ajena.