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Priscilla Falconi: El interés común cuando se organiza

Avatar del Priscilla Falconi Avellán

La actuación gremial fortalece la seguridad jurídica, condición indispensable para el desarrollo económico

Las elecciones en los gremios empresariales invitan a preguntarse cuál es su función real y qué deberían esperar sus miembros. Participo como candidata a la Junta Directiva de la Cámara de Industrias y Producción (CIP), lo que me ha llevado a reflexionar sobre el tema.

Un gremio bien conducido es una herramienta institucional para organizar el interés común y convertirlo en capacidad operativa. Canaliza posiciones ante el Ejecutivo y la Asamblea, interviene técnicamente en la elaboración de normas, activa mecanismos jurídicos cuando corresponde y estructura el diálogo público-privado en asuntos que inciden directamente en la inversión, el empleo y la producción. Permite que problemas compartidos se gestionen colectivamente y no de forma aislada.

Entre sus beneficios están mayor claridad normativa, mejor planificación empresarial y menos tiempo y recursos destinados a enfrentar trámites complejos o aclarar criterios cambiantes de la administración. Cuando el diálogo está institucionalizado, disminuye la conflictividad y aumenta la previsibilidad. Esto se traduce en decisiones bajo reglas más estables.

La actuación gremial fortalece la seguridad jurídica, condición indispensable para el desarrollo económico.

Los últimos dos años ofrecen ejemplos concretos. Ante los cortes eléctricos de hasta 14 horas diarias entre septiembre y octubre de 2024, la CIP sostuvo reuniones públicas con el Ministerio de Energía para viabilizar el aporte privado mediante grupos electrógenos. En septiembre de ese año, la autoridad regulatoria ajustó la normativa aplicable, reduciendo el umbral mínimo de potencia de 100 kW a 10 kW, incorporando nuevos combustibles y estableciendo un esquema de compensación en facturación.

Más recientemente, el acuerdo tripartito alcanzado en diciembre de 2025 para definir el Salario Básico Unificado 2026 -el primero desde 2016- demostró que el diálogo estructurado puede fortalecer la certeza en materia laboral.

Un gremio no sustituye a la empresa individual, ni compite con ella. Organiza la acción colectiva. Convierte voces aisladas en capacidad real de incidencia. Esa es la diferencia entre reaccionar y construir futuro.