Columnas

Harari en Davos

'Hay problemas de la humanidad que solo los puede resolver la cooperación, y sin cooperación estamos perdidos’.

Yuval Harari debe ser uno de los personajes contemporáneos más lúcidos. Historiador, filósofo y escritor, ha tenido la habilidad de interpretar los momentos que vive la civilización y aventurarse a realizar ciertas advertencias de lo que podría pasar, particularmente si somos incapaces de integrarnos y cooperar

El israelí intervino en la última cita del Foro Económico Mundial en Davos, señalando tres problemas como inminentes: el peligro de una confrontación nuclear, el desastre ambiental y la disrupción tecnológica. Se centró en el último como el más peligroso, y a este dedicó su disertación. 

Su preocupación fundamental, realidad que comparto, es aquella que tiene que ver con la capacidad de apropiarse del conocimiento biológico individual por parte de empresas y gobiernos, y partir de aquello desarrollar una capacidad ilimitada para actuar (‘hackear’) sobre las personas. 

Esta posibilidad permitiría a las corporaciones vender casi ilimitadamente sus productos a los consumidores a partir del uso de estímulos no conscientes, tanto como a políticos a apropiarse del favor de los electores con campañas dirigidas votante por votante, y en el caso de países, retroceder 500 años a una era de colonialismo tecnológico; esta vez sin la implicación de otra fuerza que no sea el poder remoto sobre cada individuo. 

Esta misma tecnología que ha sido capaz de potenciar exponencialmente la capacidad de producción de bienes y mejorar muy significativamente la calidad de vida de las personas, puede precipitar la pérdida de su bien más preciado, que es el libre albedrío. Otorgado por Dios o por quien el lector decida mejor, es algo que bien vale la pena no perder. 

En medio de las caras adustas, Harari continuó con la advertencia sobre los trastornos sociales que una concentración de conocimiento puede producir, y la determinación para actuar en el menor tiempo posible en la integración de desplazados laborales por la tecnología. 

Al final advierte por la cooperación entre Estados, como única forma de detener esa especie de meteorito gigante que amenaza con terminar con la civilización.