¡Gracias jóvenes!

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¡Gracias jóvenes!

Mi mayor gratitud para los jóvenes integrantes de la Tri por haber lucido con pundonor los colores de nuestro país. ¡Gracias!

Al escribir estas líneas aún siento la tristeza del resultado del último partido de la Tri frente a Senegal. Es muy difícil decir que no importa, que todo queda atrás, porque la expectativa era grande y los sentimientos que la acompañaban también. El fútbol es así; la diferencia entre clasificar a octavos de final habría sido el tiro que lanzó Plata y pegó en el horizontal, o quizá unos minutos de aguante después del gol de empate a Senegal. Pero así es el fútbol, y a veces la vida nos puede poner en el escenario donde todo lo que se vino construyendo con tanto esfuerzo, se puede deshacer en un instante.

La gran diferencia entre unas personas y otras, entre unos países y otros, es la capacidad de responder a los fracasos y recuperarse de las adversidades, que es lo que llamamos resiliencia. Hay fundadas razones para estar tristes, y a veces hay innúmeras oportunidades donde las heridas de un fracaso nos abaten, pero no nos doblegan. Imaginen el sentir de una familia que quizá perdió un hijo en la guerra, salir a caminar por un Berlín destrozado en mayo de 1945. Imaginen a un padre, buscar dentro de los escombros de Hiroshima a sus seres queridos, y encontrar solo recuerdos. Pero esas naciones, esas familias, esas personas, pudieron ver derrumbados y en escombros su entorno, pero jamás su voluntad para volverse a levantar.

Hijo de padre viejo, cada día me cargaba con poesías, y de las muchas que le escuché, hoy me viene a la pluma esa estrofa de Rudyard Kipling en su memorable poema Si: “Si puedes juntar todos tus éxitos y arriesgarlos a cara o cruz en una sola jugada, y si perdieras, empezar como cuando empezaste, y jamás lamentar lo perdido”.

Yo solo tengo palabras de agradecimiento para los jóvenes de la Tri, por habernos unido como país más que cualquier líder; por habernos hecho soñar como pocas veces soñamos; por habernos permitido emociones y alegrías, aun en los momentos difíciles en que vivimos.

Gracias muchachos, en los corazones de los ecuatorianos ustedes pasaron a la final. Habrá que empezar de nuevo, volver a construir, y disfrutar el camino.

¡Gracias!