Columnas

Talan árboles en facultad de Arquitectura

"Amén de su utilidad, la belleza del árbol es incompensable y se la ve más con el corazón que con los ojos"

No sé si avergüenza más que duele, la increíble tala de tres árboles y la agresiva poda de otro más, que daban sombra en los alrededores de la facultad de Arquitectura de la Universidad de Guayaquil, hecho ocurrido en la primera semana de agosto.

En las investigaciones dispuestas por el rector de la universidad estatal Roberto Passailaigue, el Informe preliminar elaborado por Marcos Cevallos, especialista de seguridad de la institución, quien se habría reunido con conserjes, jardineros y la administradora del edificio, ratifica que el trabajo fue efectuado por personal de servicio y conserjes de esa facultad universitaria desde el 2 de julio y que uno de los conserjes, Oscar Bermeo Barros, afirma que fue el propio decano quien señaló los árboles que debían ser cortados, cumpliendo ellos las órdenes con las herramientas de que dispone la facultad. El decano Jhonny Burgos niega explícitamente el haber dado esa orden, sino que los conserjes le consultaron si podían podar los árboles y los autorizó -si sabían hacerlo-, y bajo su responsabilidad; aunque asume la culpa que puede tener como decano y promete recompensar lo sucedido con excedente, a través de la siembra de jardineras, según relató diario Expreso en entregas anteriores.

Como la Municipalidad de Guayaquil, que es la entidad reguladora del arbolado urbano, investiga también lo ocurrido, el decano Burgos tuvo que comparecer ante la Comisaría Ambiental Municipal, donde el viernes de la semana anterior firmó una “acta de remediación” en la que se compromete a ejecutar, en 30 días, un proyecto de cuatro “jardineras”, realizar mantenimiento de las áreas verdes y mejorar el entorno paisajístico de los alrededores de la unidad académica. Sin embargo, el marco legal de la Normativa técnica nacional para la conservación, uso y manejo de árboles en zonas urbanas, contempla en su inciso VI: “exigir la plantación de mínimo 10 árboles o un ejemplar adulto de la misma especie por cada año de edad del árbol talado”.

Amén de su utilidad, la belleza del árbol es incompensable y se la ve más con el corazón que con los ojos. Y la Arquitectura y todo lo que tiene que ver con ella rinde culto a la belleza sobre todo. Pero hay todavía demasiada ceguera entre nosotros.