Columnas

Premio Espejo y literatura afroecuatoriana

"Por justicia histórica e indudable mérito personal, el premio Eugenio Espejo en Literatura este año debiera ser otorgado al poeta de la negritud, Antonio Preciado Bedoya".

El Consejo Nacional de la Cultura que preside el ministro de Cultura y Patrimonio como delegado del presidente de la República, deberá designar en estos días a los escritores, gestores culturales y artistas a quienes se declare acreedores al premio nacional Eugenio Espejo, consistente en la entrega de un cheque por la suma de diez mil dólares más una pensión mensual vitalicia de cinco salarios básicos, cuyos beneficiarios son por lo general personas de la tercera edad con una obra literaria o accionar artístico que sobrepasa los 40 años e incluye a veces su vida entera. No sé si por mal entendido o inexperiencia en este ámbito, el presidente de la República habría sugerido que los propios interesados presenten sus currículos a falta de otro patrocinio, si se consideran con suficiente mérito para acceder al premio, y ahí se armó el desate de postulantes.

Por tal motivo entro en la lid para abogar por la cultura afroecuatoriana en el ámbito cultural, que desde hace tiempo parece haberse estancado en las bailarinas marimberas y en las cantoras de arrullos, aparte del atletismo y deportes donde siempre han brillado y nos continúan representando, o en buenos poetas como José Sosa, que sin embargo no han trascendido del entorno cultural de la provincia de Esmeraldas. Y así, en el ámbito de la literatura y la poesía casi que nos hemos quedado en Adalberto Ortiz y Nelson Estupiñán Bass, más bien mulatos, y después en ese extraordinario poeta que es Antonio Preciado, que no solo cubre toda la contemporaneidad de la poesía afroecuatoriana sino que nos representa airosamente a nivel continental y puede sumarse a la gran poesía del cubano Nicolás Guillén y la antillana de Palés Matos. Poesía la de Preciado que felizmente ha sido difundida al mundo por la editorial cubana Casa de las Américas, y traducida a otros idiomas, además de ediciones de libros suyos hechas por editoriales de Argentina y México, habiendo sido el primero en desempeñar el ministerio de la Cultura en nuestro país. Por justicia histórica e indudable mérito personal, el premio Eugenio Espejo en Literatura este año debiera ser otorgado al poeta de la negritud, Antonio Preciado Bedoya.