Columnas

La nueva derecha ecuatoriana

¿Será que la persecución política anticorreísta tendrá vía franca también en este régimen?

Uno de los “artefactos” más conocidos y de humor negro del poeta chileno Nicanor Parra fue el que decía “Izquierda y derecha unidas, jamás serán vencidas”, paradógica proclama que de hecho se materializó en las recientes elecciones presidenciales que llevaron al poder a Guillermo Lasso, candidato del movimiento CREO, apoyado por el Partido Social Cristiano-Madera de Guerrero, que lidera todavía Jaime Nebot, así como por Izquierda Democrática (ID), que en el balotaje se derechizó, aunque quizá lo más acertado sea pensar que el candidato correísta Andrés Arauz no dio la talla por inexperiencia política, o simplemente porque la calidad y carisma del líder ni se hereda ni se traspasa.

De todos modos e iniciado ya el período presidencial de Lasso, pensamos que entre sus promesas de campaña la de subir el salario mínimo a $ 500 mensuales es una vara muy alta y la de mayor expectativa, aunque la referente al porcentaje de vacunación durante los primeros cien días de su gobierno luzca ambiciosa pero posible, según el proyecto diseñado, y que todos esperamos que se cumpla, advirtiendo que debe tener mucho cuidado pues se escucha ya hablar de tramitadores de vacunas que quieren hacer su agosto, como otros lo hicieron antes hasta con las fundas plásticas para los muertos.

Ecuador es uno de los que mayor retraso llevan entre los países sudamericanos en cuanto a la población inmunizada por la vacunación, ya que al presidente saliente Lenín Moreno al parecer solo le alcanzó el tiempo para vacunarse él, sus agnados y cognados y miembros de su gabinete, así como Policía y Fuerzas Armadas y el profesorado de la educación pública y privada, lo cual es explicable, como no lo era que haya reclamado también ese privilegio la fiscal general por sus servicios prestados al régimen, probablemente estimando como tales haber logrado sentencia condenatoria contra el expresidente Correa por el fraguado caso Sobornos 2012-2916, del que parece enorgullecerse. ¿Será que la persecución política anticorreísta tendrá vía franca también en este régimen?