La última cena de María Paula

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La última cena de María Paula

"Media hora después de la decisión de la Asamblea y la censura de María Paula Romo, ya tenía el nombre de su reemplazo: el general de Policía, Patricio Pazmiño. Amén"

Un reporte periodístico publicado por este mismo diario el día miércoles 25 bajo el título “Un juicio sorpresa para Romo”, recoge con sensibilidad, fidelidad y justeza lo ocurrido en el juicio político instrumentado en la Asamblea Nacional contra la ministra de Gobierno María Paula Romo, que terminó con su censura la noche anterior, por 104 votos a favor de la censura, 18 en contra y 12 abstenciones. “Estoy lista para ser censurada, creo que la votación que se va a producir aquí no tiene nada que ver con mis argumentos”, habría expresado cuando supo que había perdido el apoyo de CREO y que incluso un puñado de oficialistas votaría en su contra.

“La ministra se conectó al Zoom desde la sala de banquetes de Carondelet, donde las más altas autoridades del Gobierno la arroparon: presidente, vicepresidenta, la cúpula policial. Nunca se vio tan acompañada una funcionaria tan sola”, continúa la reseña. Respecto de los impugnadores de la ministra Romo, refiriéndose al independiente Roberto Gómez, separado de CREO precisamente por su obsesión con Romo, dice que en su intervención habría arrancado con una andanada tan violenta, proferida en un tono tan irritado, que por momentos le resultó difícil razonar en tales niveles de crispación, para después, junto con la correísta Amapola Naranjo, dejar de lado los cargos por los que se había llamado a juicio político, conscientes de su debilidad, para acusarla de todo lo imaginable: incremento de la delincuencia, crisis carcelaria, la detención de Ola Bini, INA Papers, reparto de hospitales, hasta el escándalo de los fondos del Isspol, que la propia Romo denunció.

Pero el beso de la traición ya se lo había dado días antes el presidente Moreno, cuando a una pregunta de los periodistas respondió que si la Asamblea censuraba a la ministra, lo que implicaba su destitución, él la acataría, sin más comentario en su defensa.

Media hora después de la decisión de la Asamblea y la censura de María Paula Romo, ya tenía el nombre de su reemplazo: el general de Policía, Patricio Pazmiño. Amén.