Columnas

Quién es el enemigo

"Según expresó hace algunos años Hasán Rouhani, presidente de la república iraní, la paz global tiene un solo enemigo: EE. UU., país agresor por excelencia"

Según expresó hace algunos años Hasán Rouhani, presidente de la república iraní, la paz global tiene un solo enemigo: EE. UU., país agresor por excelencia. El mundo está sembrado de bases militares estadounidenses listas a intervenir o iniciar guerras y conflictos en cualquier parte de la esfera terrestre, y ahora con especial delectación en Medio Oriente.  Pero la joya de la corona parece haber sido siempre Irán, por lo menos desde que Donald Trump asumió el poder de la potencia armada más colosal del mundo y con él la incontenible tentación de usarlo según le viniera en gana, como lo demostró su primer ataque con misiles a una base militar en Siria, conflicto en el que su país se había involucrado ayudando sin éxito a los rebeldes. Así, decidió alternar el ejercicio del juego bélico, su favorito, con el asesinato a distancia de líderes y personajes que él considera que encierran peligro para la seguridad de EE.UU. o de sus activos más importantes y a los que denomina “terroristas”, habiendo escogido al poderoso militar y líder iraní Qasem Soleimani, a quien dio muerte tras atacar con un dron al convoy de este y de Abu Mahdi al Muhandis, número dos de Hashd Al Shaabi, coalición integrada a las fuerzas de seguridad iraquíes. El sábado Trump, cual nazi de cuerpo entero, advirtió a través de Twitter que tiene 52 objetivos iraníes en el punto de mira y que los atacará “muy pronto y muy duro” si la República Islámica actúa contra personal o bienes estadounidenses. Explicó que el 52 corresponde al número de estadounidenses que a finales de 1979 y durante más de un año fueron retenidos por un grupo de iraníes en el interior de la embajada de Washington en Teherán. Que nadie tendrá acción a responder en ninguna forma a cualquier operativo estratégico de agresión de Trump, como si fuera un árbitro incuestionable y un justiciero de supremos poderes.

Millones de personas se congregaron en los funerales de Soleimani en Teherán; el parlamento calificó de terroristas a las fuerzas militares de EE. UU., y exigió que salgan del territorio vecino iraquí y de la región en general. Eso es precisamente lo que no ocurre: lo prueba lo que viene sucediendo en Afganistán e Irak. La vieja consigna: “Yanquees, go home”, vuelve a cobrar vigencia, si alguna vez dejó de tenerla.