Columnas

El mayor desastre

'El gobierno de quien jamás estuvo preparado para desempeñarlo'.

El mayor desastre que ha sufrido el país estos últimos años y que tiene aún que padecerlo hasta mayo del año próximo, ha sido el gobierno de quien jamás estuvo preparado para desempeñarlo. 

Logró primero engañar a todo el mundo para ser postulado a la presidencia de la República, y con especial empeño a su predecesor Rafael Correa, que dejó una red de carreteras y obra física de infraestructura que solo han servido para que Lenín Moreno se haya empeñado en desprestigiarla, mandando investigar cualquier huella de corrupción en los contratos suscritos por sus exministros y altos funcionarios, y que él pretende hacer ver como propia de la era correísta para erigirse como el campeón de la campaña anticorrupción en su contra; sin dejar por ello de renunciar al juego sucio y las malas artes, como lo puso de relieve Facebook al cancelar un centenar de cuentas que descubrió pagadas por el mismo Lenín elogiando la administración de Lenín Moreno

Y sin perjuicio de los millones de dólares que gasta generosamente para difundir en todos los medios de comunicación los viajes que se pasa realizando a cualquier lugar del mundo donde se realicen foros internacionales de países neoliberales, seguidores de Trump y EE. UU., para aplaudir las acciones del déspota, o simplemente disfrutar del viaje y celebrar algún acuerdo bilateral con el gobernante al que visita. 

Mientras tanto en el país aumenta exponencialmente el desempleo luego de que el año pasado se perdieran 116.000 plazas de empleo de calidad, la inseguridad pública en barrios urbanos se ha incrementado así como las muertes por sicariato a la luz del día; los camaroneros se declaran en crisis por los constantes asaltos de piratas en el golfo, el IESS, utilizado por el gobierno como botín político, carece de elementales medicinas y hasta de gasas, y por otra parte mantiene en su planta de médicos a unos pocos que atienden mal y despóticamente a los pacientes que se retrasan a la hora de la consulta, y a veces se niegan radicalmente a atenderlos, sin importarles la edad o dolencia que los aqueje, conducta que por fortuna no es la imperante en los profesionales médicos del IESS, más bien atentos y sensibles. Lo que no cambia la sensación de frustración y pesadilla del gobierno de Moreno.