Columnas

La gran decepción

"Ambos insistieron en desvincularse del gobierno de Lenín Moreno"

Aunque los analistas políticos sostengan que el debate presidencial interesa solo a quienes votaron por candidatos que no llegaron a las finales, pues deberán decidir si votan nulo, como propone Yaku Pérez, quien quedó en tercer lugar; o por cercanías ideológicas como se supone lo harán los seguidores de Hervas, que alcanzó el cuarto lugar, y de los demás, en realidad la expectativa fue general ya que en el país, por primera vez, se consideraba en el estatuto electoral esta confrontación obligatoria entre los dos aspirantes finalistas para que hicieran conocer al electorado sus propuestas de gobierno. Pero las cosas no se dieron así, primero por un mal elaborado formato y pésima elección de los temas a tratar y, segundo por la mala o deliberada estrategia de los contendientes. Andrés Arauz se dedicó a mostrar papeles o fotografías supuesta o políticamente comprometedoras de la gestión pública de Lasso como exgobernador de Guayas y hacer mención de sus cuentas en paraísos fiscales, para solo al final terminar diciendo que él representa un cambio generacional y está debidamente preparado para resolver todos los problemas. Mientras que Guillermo Lasso se agarró de la muletilla “No mientas otra vez, Andrés” para contestar a veces y otras eludir las respuestas y referirse en lugar de ello a a que trabajó desde los ocho años para costearse sus estudios y durante toda su vida para sostener a su familia, y que hace diez años dejó de ser banquero, para finalmente mantener su promesa de subir el salario mínimo a $ 500, que atraerá capitales capitales extranjeros y creará miles de plazas de empleo, especialmente para los jóvenes porque él sabe cómo hacerlo, con lo que ese cómo hacerlo queda planteado como cuestión de fe, que ni se plantea ni se discute. Sin embargo, ambos insistieron en desvincularse del gobierno de Lenín Moreno, Arauz porque evidentemente proviene del correísmo, traicionado primero y perseguido después y denostado por su sucesor. En tanto que Lasso mostrara su posición de extrema derecha al irse contra Venezuela, así como su conexión con el gobierno que está por terminar cuando dice que respetará la función Judicial y orden institucional, y que fortalecerá las atribuciones de la Fiscalía general, lo que quiere decir perpetuar el holocausto correísta instigado por Moreno.