Columnas

Corona fúnebre por Carlos Luis Morales

Desde el 3 de junio llevaba un grillete electrónico dispuesto como medida de seguridad.

Víctima de un infarto falleció Carlos Luis Morales, prefecto del Guayas en funciones. Su corazón probablemente no pudo resistir más la tensión máxima causada por esa pareja de rastreadores de irregularidades administrativas de los funcionarios públicos, el contralor general y la fiscal general, estimando cualquier irregularidad como indicio de presunta responsabilidad penal de los investigados. Desde el 3 de junio llevaba un grillete electrónico dispuesto como medida de seguridad.

Carlos Luis Morales fue un personaje público ampliamente conocido en Guayaquil y gozó siempre de la simpatía popular. Lo que le abrió la puerta a la política local hasta llegar a la Prefectura, ganada en las urnas en los últimos comicios como candidato del partido Social Cristiano, luego de haber sido asambleísta por el PRE con Abdalá Bucaram, fue su temprana imagen de héroe como el gran arquero del Barcelona, “tapa penaltis”, cuya actuación permitió que el país entrara por primera vez a la Copa Libertadores, jugando posteriormente en el fútbol argentino. Luego regresó al país y dejó el fútbol profesional. Su carisma y éxito como comunicador, tras culminar su preparación académica en la Universidad Casa Grande, lo llevaron al mundo de la TV, primero como animador en concursos y programas de variedades, hasta llegar a ser presentador de noticias, labor que desempeñó durante 12 años junto a Rocío Cedeño, para ingresar finalmente a la política, tentado por los movimientos partidistas que buscan figuras conocidas y de arrastre popular para engrosar sus filas proselitistas. Así cumplió funciones de consejero provincial con Jimmy Jairala en la Prefectura, y de concejal de Guayaquil en la Alcaldía de Jaime Nebot, con cuyo apoyo y como candidato del PSC ganó las últimas elecciones al cargo de prefecto del Guayas. Estaba realizando una notable labor en la provincia, encontrándose todavía en plenitud de su vida y con su simpatía y carisma intactos.

Sus fieles seguidores y sus empleados de la Prefectura pugnaron por acompañarlo en su velorio, pero la pandemia lo privó de recibir el cálido homenaje popular que con justicia merecía. Solo contados amigos deportistas pudieron hacerlo en el Parque de la Paz. Adiós Carlos Luis Morales. Guayaquil te llora.