No solo la del poncho rojo

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No solo la del poncho rojo

Si se da clic sobre Quito, un símbolo rojo se destaca en el mapa. Y si nos acercamos más, Ecuador empieza a tener más colores.

Al buscar Ecuador en Google Earth, primero aparece la esfera azul del planeta y en un acercamiento inicial, un territorio verde. Si se da clic sobre Quito, un símbolo rojo se destaca en el mapa. Y si nos acercamos más, Ecuador empieza a tener más colores. Se suman al verde un café oscuro, otro claro y un gris; y si aumentamos el acercamiento vemos manchas blancas: las ciudades. Es un territorio que tiene un mix de tonalidades y en su parte norte-centro, el símbolo rojo: Quito. Así estamos, todo un país con la mira en el símbolo rojo.

Hasta las 14h07 de ayer éramos, según el contador poblacional del INEC, 17’987.521 ecuatorianos. Sin embargo un dirigente con poncho rojo que representa a un poco más de un millón de compatriotas ha estado ‘negociando’ con el Gobierno a nombre de todos los demás. ¿Dónde estamos el resto de ecuatorianos? ¿Quién nos representa para dar a conocer lo que queremos para nuestras familias, empresas, y ciudades, y lo que esperamos del Gobierno, de la Asamblea, de la Justicia? Los indígenas se han organizado y transmitido sus demandas -desvirtuadas por la violencia, destrucción y vandalismo de un líder negativo, agudizando el hambre y la pobreza con la paralización y el caos que han generado- pero los otros dieciséis y más millones de habitantes no hemos dicho si apoyamos o no el paro o el intento de destitución que tramitaban los asambleístas. Nos hemos limitado cómodamente a ser testigos pasivos. Recién el martes se empezaron a escuchar las voces de los directores del sector productivo. Pero es hora de que se manifiesten también los barrios, la academia, los artesanos, los profesionales, los emprendedores, las fundaciones, las asociaciones y entes sociales de toda índole... organizadamente, a nombre de sus representados. Lo que se juega es el presente y futuro de todos los ecuatorianos. Hay miles de ciudadanos desesperados porque su empleo o fuente de ingreso está por desaparecer en medio de este debacle. El paro tiene que terminar ya. El mix de colores que hacen al Ecuador tiene que hacer oír su voz ya. Que no sea únicamente la del poncho rojo la que se escuche.