De bendición a enemigo

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De bendición a enemigo

Que se creen incentivos tributarios para la instalación de plantas de reciclaje que funcionen con energía limpia y para las empresas que practiquen la economía circular. ¡Tanto por hacer!

Duradero, económico y versátil. Los atributos que lo convirtieron en uno de los inventos más revolucionarios de la historia y que lo hicieron parte de nuestra cotidianidad, son los mismos que hoy, luego de más de un siglo de su aparición, lo han transformado en una amenaza creciente para nuestra supervivencia. El plástico inundó nuestras vidas debido a su presencia masiva por su bajo costo, y a su muy larga permanencia, pues puede durar hasta 1.000 años. Si no la frenamos ya, la inundación plástica y su efecto destructor se volverán irreversibles. Pero no es el plástico el enemigo sino nuestra ignorancia y una conducta irreflexiva. La falta de cultura, disciplina y conciencia ambiental lleva a gran parte de la población a botar fundas, envases, envolturas de plástico en el campo, playas, ríos, desde los vehículos, en calles y carreteras. Por el desfogue de los sistemas de drenajes, llegan en enormes cantidades a los océanos. En sus aguas flotan cientos de toneladas y forman inmensas islas de desperdicios que con el paso del tiempo y la acción del sol se degradan, convirtiéndose en pequeñas partículas que ingieren los peces y demás fauna marina; por ende, además de afectar a estos animales, ingresan también a nuestros cuerpos cuando nos alimentamos con ellos. Adicionalmente, las partículas son perjudiciales para los microorganismos que habitan en el mar y que generan entre 50% y 85% del oxígeno que respiramos en la Tierra.

Los humanos y eso incluye a los ecuatorianos (parece que no nos damos por aludidos) tenemos que parar la contaminación. Que todo plástico utilizado reciclable sea use como materia prima para una producción sostenible y que ninguno se arroje irresponsablemente. Que los gobiernos, de todo nivel, sancionen la mala gestión de residuos, clasifiquen la recolección de desechos y exijan el uso de material reciclado en la obra pública y privada en la medida de lo posible. Que se instruya a la ciudadanía desde la educación básica y se abra la carrera de Reciclaje Industrial. Que se creen incentivos tributarios para la instalación de plantas de reciclaje que funcionen con energía limpia y para las empresas que practiquen la economía circular. ¡Tanto por hacer!