Columnas

Vacunación a paso de tortuga

"Las falencias del modelo centralista, populista en lo económico, falto de transparencia, constituyen ratificación evidente de que el modelo es un fracaso"

Resulta revelador que Chile haya podido vacunar a razón de seiscientas mil personas por día, para lo cual era imprescindible contar con los recursos económicos suficientes para poder adquirir el número de vacunas necesarias, sumada la organización, logística e infraestructura requerida para alcanzar el objetivo deseado en el tiempo estimado. Aquello solo es posible en una administración honesta, de un gobierno organizado, con un modelo económico eficaz, eficiente, sustentado en la productividad propia del sector empresarial, en la participación del modelo de gestión de alianzas público-privadas. A ‘contrario sensu’ la realidad ecuatoriana, sin recursos económicos, exceso de corrupción, falta de transparencia en los actos de ciertos entes nacionales como en gobiernos seccionales, entorpeciendo y/o anulando cualquier posibilidad de éxito en gestión alguna. Solo así se explica que desde el 21 de enero a la fecha, únicamente se hayan vacunado con la primera dosis cerca de siete mil ecuatorianos.

Las falencias del modelo centralista, populista en lo económico, falto de transparencia, constituyen ratificación evidente de que el modelo es un fracaso.

Por los altos índices de corrupción, las farmacéuticas quieren salvaguardar su prestigio negociando directamente con el Estado, así, si la efectividad de las vacunas es cuestionada, cabe la posibilidad que sea atribuida a la corrupción de grupos mafiosos que las adulteren y no a la eficacia del producto. Bajo tales circunstancias, bien podría darse la posibilidad, como en el caso del Cabildo guayaquileño, o del quiteño, de que firmen un convenio con el Gobierno Central, mediante el cual estos le entregan los recursos para que les compren las vacunas necesarias para inocular a la población del cantón, y una vez adquiridas, les sean entregadas a los cabildos que las financiaron, de suerte tal que el resto de vacunas adquiridas con fondos del Gobierno central puedan llegar a los pobladores de los cantones más pobres.

Solo así terminaremos con la inoperancia del Gobierno central fracasado y su proceso de vacunación a paso de tortuga.