Columnas

¿Quieren defender el trabajo?

Es que al parecer al ADN de los burócratas se le escapó el gen de la lógica, que los lleve a comprender que la naturaleza del Estado es ser regulador entre los diversos sectores.

En tiempos de coronavirus, no solo se pierden vidas, se pulverizan las economías de los Estados, ciudades, empresarios, comerciantes, agricultores, etc.;  tanto así que pareciera que todos estuvieran en alguna unidad de cuidados intensivos, UCI, luchando por subsistir;  UCI que sin lugar a dudas no es la Asamblea Nacional, la cual pareciera más camal del sector productivo, descuartizándolo con cada una de las leyes económico urgentes que aprueban, supuestamente para crear o reforzar el empleo, cuando en la realidad faenan al empleador con cada una de ellas.

Es que al parecer al ADN de los burócratas se le escapó el gen de la lógica, que los lleve a comprender que la naturaleza del Estado es ser regulador entre los diversos sectores, no empleador en un país;  porque a mayor gasto en burocracia, menos recursos para cumplir sus funciones propias, proveer educación, salud, carreteras, seguridad, etc.; porque una burocracia obesa, e ineficiente, siempre le cuesta al pueblo, con el incremento de impuestos, alzas en servicios básicos, etc. Es así como el Estado centralista, como si de un virus mortal se tratara, se toma los recursos del IVA y las asignaciones económicas  que les corresponden por ley a los GAD municipales, cortando a estos el flujo de recursos, perjudicando aún más a aquella población que dicen defender, pero a la que no paran de joder con su modelo político, social y económico caduco.

La generación de empleo le corresponde al sector privado, al sector productivo, el cual necesita que no le quiten su liquidez,  facilidades contractuales, comerciales y seguridad jurídica en materia fiscal.

Pareciera ser que la neurona del pensamiento lógico le resulta esquiva a la burocracia centralista, socialista, obesa, consumista, con síndrome de verborrea y estreñimiento intelectual, al no comprender que la única forma de defender e incentivar el empleo es defendiendo e incentivando al empleador a generar mayor inversión que dé como resultado mayores plazas de trabajo. Bajo tales circunstancias cabe preguntarse: ¿en verdad quieren salvar el trabajo?