Columnas

Madera de guerrero

"Hoy, en época de coronavirus, esa madera de guerrero solidaria hace presencia"

El guayaquileño, desde la época previa a la conquista española, ha sido, fue y será una estirpe nacida para marcar la diferencia. Rebelde por naturaleza, así lo evidencian los múltiples intentos de fundación española. Y su lucha contra piratas y corsarios, contra los grandes incendios y por último conquistando para sí y los suyos la libertad, el 9 de Octubre de 1820, para iniciar la jornada de la libertad del resto del país, que culminaría en las faldas del Pichincha.

Estirpe guerrera y solidaria ante la adversidad. Es así como ante el abandono centralista de la salud crea instituciones privadas de beneficencia, tales como la Junta de Beneficencia de Guayaquil, el 29 de enero de 1888; Benemérita Sociedad Protectora de la Infancia, el 5 de octubre de 1905, etc.; más o menos 80 años antes de que el gobierno central construya el primer hospital público, el del Batallón del Suburbio.

Alguien preguntaba: ¿dónde están esos Madera de Guerrero? Donde siempre, donde el gobierno consciente de que la democracia en Guayaquil no caería, vino a refugiarse el “octubre negro” del 2019.

Hoy, en época de coronavirus, esa madera de guerrero solidaria hace presencia, aportando recursos e implementos, como la donación de Telconet de 2 extractores de RNA, uno a la Cruz Roja en Quito  y otro a la Junta de Beneficencia de Guayaquil. Más 4.500 kits  ambulatorios para la determinación rápida del virus; o la Cervecería Nacional donando gel y alcohol; pequeños industriales donando mascarillas y las donaciones de kits alimenticios por parte de los empresarios guayaquileños, a ser distribuidos a los más necesitados, esos que gracias a la ineptitud del Estado central de crear políticas que generen empleo, los arrojan a la calle a conseguir el pan diario con el trabajo informal. Luego hay quien hace responsables a las víctimas y no a sus victimarios, los políticos populistas  ineptos, propios del modelo centralista agotado, desgastado y devaluado.

Es imperativo recoger los pasos de Olmedo y Rocafuerte, adoptando el Estado federal, responsable y solidario, características propias del Madera de Guerrero.