Columnas

Encuentro por la gobernabilidad

Cuando los países han padecido crisis políticas y sociales profundas, el único camino a seguir para superarlas ha sido el diálogo, la concertación y el encuentro, deponiendo intereses personales y /o partidistas, para priorizar el interés común. Ejemplos los encontramos en España luego del franquismo, con los Pactos de la Moncloa; en Chile, luego del período del general Pinochet, con la denominada Concertación Nacional, y en Ecuador, con la denominada Alianza Democrática Ecuatoriana tras la debacle del gobierno de Carlos Arroyo del Río. El factor común, la caótica situación económica y social generada por gobiernos autoritarios.

En el caso español, la única opción era llegar a un gran acuerdo nacional con la participación de todas las fuerzas políticas y sociales, arribando así los Pactos de la Moncloa. En el caso chileno, si bien la situación económica de Chile no era crítica, sí lo era la social, con una sociedad dividida por el odio y el resentimiento, para lo cual se unieron movimientos políticos y sociales a fin de lograr la sanación de la sociedad chilena tras la dictadura del general Pinochet, surgiendo así la Concertación Nacional.

El Ecuador de 1944 se vio abocado a un proceso de concertación, con la conformación de la Alianza Democrática Ecuatoriana, en la que se unieron liberales, conservadores, socialistas y sindicalistas para terminar con el gobierno déspota de Carlos Arroyo del Río y su legado.

Tras 14 años de socialismo, 10 de la delitocracia correísta y 4 de la ineptocracia morenista, la situación económica, social e institucional es devastadora, haciéndose necesario un nuevo pacto en el que participen la izquierda, la derecha, el empresariado, el sindicalismo y las minorías, que permita el desarrollo del nuevo modelo político, económico y social de gobierno de Lasso, conscientes de que los cambios profundos, por ser un proceso, no se dan en 365 días; requieren de tiempo, trabajo arduo y medidas que pueden parecer impopulares pero que son necesarias para lograr el bienestar deseado. De ahí la necesidad del acuerdo, del encuentro, sin que eso signifique impunidad, para la gobernabilidad.