Columnas

La ciudadana Cynthia

Las últimas semanas en redes sociales circularon comentarios sobre contrataciones realizadas por 20,6 millones de dólares en el año 2021, administración de la alcaldesa Cynthia Viteri; contrataciones cuestionadas, ya que algunas duplicaban el monto a las contratadas en la administración del abogado Jaime Nebot.

Las actuaciones de Cynthia alcaldesa en el desempeño de sus funciones están sometidas al escrutinio ciudadano y de los órganos de control. Sin embargo, reprochable es el escrutinio ciudadano de la vida privada de la ciudadana Cynthia, al pretender implantar en el imaginario popular que los montos “exagerados” se deben a la influencia de su “supuesta” pareja sentimental, el propietario de compañías que manejaban la comunicación y guerra sucia política a través de sus troll center en el gobierno de Correa.

Tales comentarios ponen, una vez más, sobre el tapete de la discusión, el derecho a la intimidad de los personajes públicos. Al respecto, una cosa es el interés general del público, encasillado como chismografía, injustificado como elemento para permitir la invasión de la privacidad; distinto es el interés público, referido a hechos y actos relevantes para la formación de la opinión pública o que lesionen la vida económica, política o a la ciudadanía del cantón o del país.

En el presente caso, las gestiones y acciones que Cynthia realice en el marco de sus funciones como alcaldesa son de interés público, las que, como tales están sujetas al escrutinio público y de las autoridades de control. Distintas son las actuaciones que realice la ciudadana Cynthia en el marco de su vida privada, la cual está garantizada por la Constitución de la República en su Capítulo Sexto, Derechos de Libertad, art. 66. # 20 que manifiesta: “Se reconoce y garantizará a las personas: 20.- El derecho a la intimidad personal y familiar”.

Todos los seres humanos tenemos derecho a la privacidad de nuestra vida íntima y la de nuestra familia. Derecho a que se respete nuestra honra y reputación; a que se reconozca nuestra dignidad.

Este derecho también le asiste a la ciudadana Cynthia.