Modesto Gerardo Apolo | Herrería, ¿la solución?
El Dr. Enrique Herrería Bonet puede ordenar el camino, contener daños y evitar nuevos tropiezos constitucionales
La llegada del Dr. Enrique Herrería Bonnet a la Secretaría Jurídica de la Presidencia despierta expectativas razonables. No es común en la función pública ecuatoriana contar con un jurista que combine experiencia como exjuez de la Corte Constitucional, exlegislador y académico.
Desde el plano técnico, Herrería sabe cómo se construye una norma que supere el control de constitucionalidad. El problema no es su capacidad, por demás reconocida; el problema es el contexto político en el que debe actuar.
La Secretaría Jurídica no decide la orientación del poder. No define la estrategia, ni corrige, por sí sola, la improvisación política. Su eficacia depende de la coherencia y voluntad del Ejecutivo, de la unidad del gabinete y, sobre todo, de un respeto real a la Constitución.
Si el Gobierno insiste en forzar figuras como la ‘Ley Económica Urgente’ o en mezclar reformas estructurales’ bajo el paraguas de la emergencia, ningún blindaje jurídico será suficiente.
En seguridad, el margen constitucional existe. No se requieren enmiendas, ni excepcionalidades permanentes, sino leyes orgánicas precisas, reformas procesales compatibles con derechos humanos y un uso riguroso del principio de proporcionalidad.
La confusión entre firmeza y arbitrariedad es el error recurrente. Herrería puede corregirlo si logra imponer técnica donde antes hubo reflejo punitivista.
En justicia penal, el debate de la ‘puerta giratoria’ revela el mayor riesgo. La Corte ha sido clara: no admite presunciones automáticas de peligrosidad, ni la prisión preventiva como regla. La vía constitucional pasa por criterios objetivos de riesgo, controles ex post y responsabilidad disciplinaria motivada, no por prohibiciones absolutas.
En economía, el obstáculo tampoco es jurídico, sino estratégico. La Corte no rechaza incentivos, ni alivios fiscales cuando respetan unidad de materia y temporalidad. Rechaza la improvisación normativa.
El Dr. Enrique Herrería Bonet puede ordenar el camino, contener daños y evitar nuevos tropiezos constitucionales. Lo que no puede es cargar con errores que no son jurídicos, sino políticos.