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Michelle Maffei | Ecuador: décadas de crimen organizado

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El crimen organizado en Ecuador no nació con las drogas, sino administrando territorio, informalidad, corrupción

La historia criminal del Ecuador no comienza en febrero de 2021 con las masacres carcelarias. Aquellos 79 asesinatos, con niveles de violencia diseñados para sembrar terror, fueron la expresión visible de dinámicas mucho más antiguas. Reducir el fenómeno a ese punto es ignorar décadas de acumulación criminal.

Los orígenes del crimen organizado suelen situarse en los años ochenta, con grupos como Los Queseros, en Manabí. Sin embargo, esa lectura es incompleta. Antes de las economías ilícitas más sofisticadas existió un mercado fundacional: el tráfico de tierras.

Desde los años sesenta, la expansión urbana de Guayaquil y del país estuvo marcada por invasiones masivas. Barrios populares como Bastión Popular, Las Malvinas, crecieron en la informalidad y bajo estructuras de control. Líderes con capacidad de coerción ‘regularon’ territorios. No era asistencia: era un sistema que explotaba a los sectores más pobres. Nada era gratis.

Ahí se gestó una lógica que persiste hasta hoy. El crimen organizado en Ecuador no nació con las drogas, sino administrando territorio, informalidad, corrupción y la debilidad estatal.

Estos grupos prestaron servicios de criminalidad común -robo de vehículos, venta de autopartes, sicariato y tráfico de tierras- no solo para generar ingresos inmediatos, sino para escalar hacia economías ilícitas más rentables, como la minería ilegal y el narcotráfico.

Desde los años 2000, el Cártel de Sinaloa y, entre 2013 y 2014, el CJNG pagaban por servicios a estructuras locales. Lo que hoy se observa es la evolución de redes criminales que llevan décadas profesionalizándose.

Entre 2011 y 2012, decomisos en Europa evidenciaban el rol del país como exportador de cocaína. Según Roberto Saviano, la DDA de Milán detectó contenedores de camarón y banano con droga desde Colombia y Ecuador. En agosto de 2012, Bélgica incautó cargamentos valorados en 100 millones de euros. En marzo de 2011, en Gioia Tauro, un envío desde Ecuador contenía 140 kilos de cocaína.

Los ejemplos son numerosos. La imagen de Ecuador como exportador de economías ilícitas no desaparece: se sigue sofisticando.