La causa de EXPRESO
Defender un gobierno no significa justificar lo indefendible: la persecución penal a directivos de EXPRESO busca callar a todas las voces críticas

La libertad de expresión en Ecuador no puede ser aniquilada mediante la persecución penal. Si se calla la voz de EXPRESO, se atenta contra la democracia.
Puede que los calores provoquen apagones, pero hay acciones que pueden apagar el alma de los ciudadanos y su fe en el futuro. Esa es para mí la peor de las tragedias, el apagón de la libertad.
Ya no bastó presionar al medio. Hoy se busca ir más allá: perseguir penalmente a quienes lo sostienen, a quienes han hecho de la palabra un oficio y de la libertad un compromiso. Ver nombres de colegas, colaboradores, directores y amigos en acusaciones penales no es algo que deba tomarse a la ligera. Es un golpe al interior del ser.
No se puede justificar lo indefendible
Ver a personas como Galo Martínez Leisker y Carlos Alfonso Martínez, que tanto han hecho por darle al país una vitrina para mirarse y expresarse, señalados en una acción penal, duele a cualquiera con un mínimo de sangre en las venas.
Y, sin embargo, el problema es más profundo. Vivimos en un país adicto al maniqueísmo, donde apoyar una causa implica aplaudirlo todo, incluso lo indefendible, y donde reconocer un acierto del otro se percibe como traición. Así, hemos renunciado a la autorreflexión y con ella a la posibilidad de construir una visión nacional que trascienda bandos.
Lo digo con claridad: he defendido, cuando ha sido necesario, las acciones que han combatido el terrorismo, y he respaldado aciertos de funcionarios y ministros cuando han estado a la altura. Creo en el orden, en la democracia y en la institucionalidad, pero precisamente por eso, porque creo en ellas, también señalo sus errores. Defender no es callar; respaldar no es justificar.
Se puede ser partidario del Gobierno, correísta, liberal o cualquier otra cosa, y aun así rechazar lo injusto. Se puede disentir profundamente y, al mismo tiempo, entender que hay causas que están por encima de nuestras diferencias. La libertad de expresión es una de ellas.
Justicia
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Defender a EXPRESO no es un acto de coyuntura política ni de afinidad ideológica. Es entender que hay instituciones que encarnan principios, que son reflejo de una sociedad que necesita verse, debatirse y corregirse. Porque si cae la libertad de expresión, si cae EXPRESO, caemos todos.