Libre ingreso

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Libre ingreso

Si algo necesita hacerse permanentemente es mejorar la calidad de la educación, que finalmente forme profesionales con buen nivel de conocimientos

El Decreto del presidente Lasso suprimiendo el examen Transformar que tomaba la Senescyt para el ingreso de bachilleres a las universidades y escuelas politécnicas, traslada esa responsabilidad a los propios centros de educación superior, lo cual ha generado falsas expectativas y confusiones sobre esta decisión.

Al parecer se confunde el derecho de los bachilleres de acceder a la educación superior (universidades, politécnicas, institutos técnicos o tecnológicos) con ingresar a ellos sin cumplir ningún requisito y seguir una carrera de tercer nivel. La prueba de acceso será tomada en y por las instituciones, lo cual alivia la incertidumbre del aspirante, que ahora tendrá la oportunidad de acercarse a una entidad y escoger la profesión que quiere seguir, la que le informará si está o no en posibilidades de admitirlo de acuerdo a la capacidad instalada y las regulaciones internas que tenga para ingresarlo como estudiante.

Estimo que las universidades y politécnicas harán como siempre lo hicieron, sus mayores esfuerzos para ofertar todos los cupos que sea posible, que en todo caso serán insuficientes para la demanda existente. Aquello obliga a efectuar un esfuerzo conjunto del Gobierno con la asignación de recursos y los centros de estudios superiores, ampliando su infraestructura física y de equipamiento para incrementar el número de cupos.

Lo que no se puede seguir ofreciendo demagógicamente es el libre ingreso, ese no existe; cada universidad o politécnica, pública o particular, tiene sus procesos regulatorios, lo cual es correcto. Lo que no se debe es favorecer a unos facilitándoles el ingreso y discriminando a otros, ni mucho menos tarifando la admisión; debe haber igualdad de oportunidades.

 El libre ingreso se estableció a raíz de protestas estudiantiles en el año 1969, y terminó perjudicando a los alumnos, que vieron disminuir la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje, convirtiéndose en una falsa conquista. Si algo necesita hacerse permanentemente es mejorar la calidad de la educación, que finalmente forme profesionales con buen nivel de conocimientos.