Columnas

La fiscal general y su soledad

"Esta labor ética y responsable de la Fiscalía merece ser apoyada. Es una lucha contra una maraña con tentáculos en las diferentes funciones del Estado"

Los ecuatorianos honestos, indignados por la irrefrenable corrupción existente, aplauden y reconocen la patriótica labor de la Dra. Diana Salazar, fiscal general, que con firmeza de principios está enfrentando a poderosas organizaciones delincuenciales, incluso amparadas por grupos políticos, que han hecho del atraco a los recursos fiscales un medio de enriquecimiento ilícito, sumergiendo en una crítica situación a la mayoría de familias del país.

Sin esos millonarios atracos no hubiese una elevada deuda pública, ni atraso en pago de remuneraciones a servidores públicos, ni estuviese en riesgo de colapsar el IESS, utilizado para despilfarros y latrocinios.

Esta labor ética y responsable de la Fiscalía merece ser apoyada. Es una lucha contra una maraña con tentáculos en las diferentes funciones del Estado: Ejecutiva, Legislativa, Judicial, a la que no escapan los organismos de control y electoral.

Tan extendida y fortalecida está esta red incrustada en la administración estatal, que la ciudadanía siente que pícaros de toda ralea, cínicos, gañanes, traficantes, tienen más garantías que quienes obran honorablemente y cumpliendo la ley, que se sienten abandonados a su propia suerte. Esta triste realidad la obliga a la Dra. Diana Salazar a estar consciente de la “soledad del poder”, rodeada de muchas personas, pocas sinceramente, la mayoría por intereses, y estar sujeta a un riguroso escrutinio de sus detractores, que están al acecho del más mínimo error para acribillarla a tachas o reproches. Es el precio que paga una persona correcta en una sociedad contaminada de vicios, purulenta.

No se entiende la falta de apoyo del actual gobierno al no asignarle presupuesto para que pueda contar con nuevos fiscales, no vinculados con entuertos y encubrimientos de negociados en los últimos 14 años, por ello formó un grupo especial, para indagar los multiplicados robos en el área salud. El país sigue esperando que los grandes sobreprecios en refinerías, hidroeléctricas, preventas petroleras, reconstrucción, edificios judiciales, carreteras, Yachay, etc., no queden impunes.