Columnas

Fortalecer la democracia

"El país no aguanta más desvíos, el dilema es claro, o se fortalece la democracia con ética y justicia, o caemos en un totalitarismo autoritario, empobrecedor, irreversible"

En anterior comentario señalaba que menos del 50 % de votantes dieron su voto a los finalistas, lo cual democráticamente no es saludable. A ello se suma un irregular anuncio de resultados del CNE, provocando una tensa duda, dada la estrecha diferencia entre el 2do y 3er candidato, que deja heridas difíciles de cicatrizar en los electores.

El Ecuador como país espera una leal lectura de lo expresado en las urnas. Las llamadas votaciones sorpresivas de Yaku Pérez y Xavier Hervas representan un definido deseo de cambio, de hastío a componendas, a discursos falsos, a canonjías de quienes gobiernan, mientras una mayoría silenciosa se siente engañada, desprotegida.

Pérez abandera una organización política con bases en el sector indígena, que adquiere protagonismo en las 3 últimas décadas, con movilizaciones justificadas en unos casos y excesos en otras, apoyando la toma del palacio legislativo del Cnel. Lucio Gutiérrez, o como actores de las violentas manifestaciones que pusieron al país al borde del caos en el oscuro octubre del 2019, acciones que han contado con apoyo de sectores urbanos que vieron la posibilidad de protestar contra quienes desde el gobierno, olvidan buscar sensible y responsablemente solución al creciente deterioro de las condiciones de vida. Hervas captó el apoyo de un voto básicamente joven, que anhela un mejor futuro, con un mensaje refrescante, esperanzador, de oferta de oportunidades, de combatir la corrupción, pidiendo “atreverse” a enfrentar una política tóxica de viejas prácticas politiqueras de mentiras y retórica demagógica. Sus expresiones lucían sinceras, sin frases de acomodo; planteó adecentar la política, responder aspiraciones sociales sin discrimen alguno.

La política como ciencia tiene como fin el bien común, el orden, la paz; no es tarea fácil. Gobernar es un arte que exige comprender cómo dar respuestas certeras a las complejas y heterogéneas angustias sociales, económicas. El país no aguanta más desvíos, el dilema es claro, o se fortalece la democracia con ética y justicia, o caemos en un totalitarismo autoritario, empobrecedor, irreversible.