Columnas

Cifras engañosas

"No existen planes que alienten esperanzas para mejorar las condiciones de vida de una mayoría que se sigue empobreciendo más de lo que estaba"

En teoría, los números son exactos, pero en materia política se utilizan cifras para encubrir realidades, esconder errores, con lo que lejos de superar dificultades se las agrava, simplemente se elude enfrentarlas. Los datos estadísticos son útiles como referencia para tomar decisiones y solucionar problemas.

Actualmente se habla de miles de millones de dólares por crédito obtenido del FMI a bajo interés y largo plazo, renegociación de bonos, nuevo crédito chino (gestiones del exministro Richard Martínez).

Con estos préstamos se pagan deudas atrasadas, pero están muy distantes de que sean la solución a la profunda crisis política, social y económica existente.

Constituyen un alivio para el gobierno que, cerca de terminar su período, no enfrentó eficazmente situaciones heredadas del anterior régimen; el gasto público no se ha racionalizado, la deuda pública ha crecido considerablemente; esos costos los pagarán a futuro todos los ecuatorianos.

No existen planes que alienten esperanzas para mejorar las condiciones de vida de una mayoría que se sigue empobreciendo más de lo que estaba. Los ciudadanos están cansados de cifras y análisis repetidos, que no corrigen nada. Se necesitan acciones concretas que encaucen al país hacia una democracia estable, con mayor seguridad ciudadana, mejores niveles de bienestar compartido. Ese será el real desafío del próximo gobierno.

Con igual manoseo de cifras se ha manejado la pandemia de COVID-19. La ciudadanía es consciente del número de muertes, que es casi el triple de las que oficialmente se reportan. ¿Cuál es la razón de ocultar la verdad?

Nada es superable a partir de mentiras, es preferible admitir que ningún país estaba preparado para enfrentar este repentino virus, aunque casi todos lo han hecho con menor porcentaje de víctimas mortales que Ecuador, que tampoco tiene un buen porcentaje de pruebas vs. número de habitantes.

Para completar el espejismo de cifras, se denuncia un millonario fraude al Isspol, cuyo monto no está claro, pero sí se advierte que lo pagaría el pueblo ecuatoriano, mientras sigue siendo una quimera recuperar dineros de la corrupción.