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Medardo Mora Solórzano | Libertad en Venezuela

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No será fácil restaurar la democracia en Venezuela, hay demasiadas heridas abiertas, rivalidades

A quienes creemos que el principal atributo de una persona es su libertad, nos alegra observar que los presos políticos del gobierno dictatorial de Venezuela, están siendo liberados. Es humanamente reconfortante mirar la alegría de familiares, amigos y conciudadanos de quienes perdieron su libertad por discrepar con quienes gobiernan y se apoderaron del país.

Sin libertad el ser humano pierde sus principales cualidades: pensar, razonar, trabajar libremente; y se convierte en un ser inerte que deambula sin rumbo. Eso explica el festejo contagioso de los venezolanos dispersos por el mundo, que al haber sufrido valoran recuperar su derecho a vivir en libertad, dejar atrás esa tensa intranquilidad e incertidumbre que han vivido junto a su familia, amigos y vecinos, al no saber ni las condiciones en que estaban recluidos, cuándo serían liberados y si seguirán con vida.

Ese calvario al parecer está siendo superado en Venezuela. Por mis convicciones, no estoy de acuerdo con que ningún gobierno, cualquiera que sea su propuesta, reprima a su población, se apodere de las instituciones y administre los recursos del Estado, que pertenecen a todos, como si les pertenecieran a ellos; un Estado lo forman todos los que lo habitan. No se discute la necesidad de regular la convivencia entre los asociados, para ello se expiden leyes que deben ser observadas por todos, comenzando por quienes gobiernan, que deben dar ejemplo de respetarlas. Ahí constan las atribuciones y deberes de gobernantes y gobernados, esa es la esencia de una democracia, en la que deben prevalecer la libertad y el derecho. Por eso el gran líder inglés Winston Churchill afirmaba: “la democracia es un mal sistema de gobierno, exceptuando todos los demás”.

No será fácil restaurar la democracia en Venezuela, hay demasiadas heridas abiertas, rivalidades, susceptibilidades, pero después del alto precio que ha tenido que pagar el pueblo venezolano, la opción es avanzar en recuperar sus derechos fundamentales, entendiendo que el pueblo es el soberano y no los gobiernos; y que el Estado debe garantizarle sus libertades.