Medardo Mora Solórzano | Avance delincuencial
La inseguridad no puede ser combatida a través de campañas publicitarias
Hace dos años el presidente Daniel Noboa decretó guerra interna a los grupos de delincuencia organizada (GDO). Los resultados muestran que la delincuencia sigue avanzando, por eso se considera al Ecuador como uno de los países más violentos del mundo, con una población que vive intranquila. Además, se ahuyenta el turismo, uno de los rubros que más contribuye a la generación de riqueza, y se asusta a la inversión indispensable para mejorar las posibilidades de empleo.
Cuando se pregunta a la ciudadanía cuál es el principal problema que tiene el país, la respuesta mayoritaria es la inseguridad, provocada por los GDO, que cuentan con vínculos transnacionales y grandes ingresos de dinero provenientes del narcotráfico, lo cual dificulta la labor de las fuerzas de seguridad del Estado (Policía Nacional y Fuerzas Armadas) las cuales, según lo dijera públicamente el exembajador de los Estados Unidos, Michael Fitzpatrick, están penetradas por bandas delincuenciales, lo que impone una decidida labor de depuración que contrarreste tan nociva vinculación. No se puede tener al ratón cuidando el queso.
Pero la delincuencia tiene otras causas y rostros, como el desempleo, falta de educación en valores, corrupción e impunidad ante una sociedad que lejos de reaccionar ante quienes se enriquecen ilícitamente y hacerles sentir su rechazo, permite que circulen libremente y hagan ostentación de su dinero mal habido y se burlen de los demás.
Esa delincuencia que asesina, que extorsiona y secuestra sin piedad, encuentra protección en jueces y fiscales responden a la delincuencia (sin justicia se “viene al suelo ese edificio llamado nación”; así lo sentenció el recordado expresidente Eloy Alfaro).
Pero las redes de la delincuencia no se agotan en jueces y fiscales corruptos, tienen contactos confiables en altos organismos del Estado, en municipios, en funcionarios públicos, en todo tipo de negocios, incluyendo bancos donde ‘lavan’ su dinero mal habido.
La inseguridad no puede ser combatida a través de campañas publicitarias, hay que realizar acciones coordinadas y atacar a todos los tentáculos del crimen organizado.