Columnas

¿Guerra comercial?

"El tiempo de esta guerra, fingida o real, de vanidades o de culturas, podría distraernos o golpearnos, lo sabremos pronto".

Cuánto daño ha ocasionado el mal manejo de la información en asuntos tan delicados como la salud humana. No es tema banal los no disimulados comentarios que se han disparado entre EE. UU. y China con relación al origen del COVID-19. Incluso ahora que la Organización Mundial de la Salud ha ratificado que el coronavirus tiene un origen animal, EE. UU. persiste en no descartar la posibilidad de que provenga de un laboratorio chino. Podríamos decir, dentro de este contexto, que estas ironías se habían venido dando sobre un tenso ambiente comercial por la competencia en las telecomunicaciones pero que, en una pausa de acuerdos, se habrían suscrito algunos convenios mediante los cuales, con un tratamiento especial de aranceles, se podría incrementar el intercambio de productos agrícolas y tecnológicos. Todo ello sin especificar cuánto China alimenta el gigante comercio estadounidense.

Por ello no se puede calificar de inesperada la decisión de China de no usar más el dólar como moneda para sus negocios internacionales en los que, obviamente, estamos nosotros, como receptores de préstamos y pagos de varias índoles. Nos afectará, sin duda. Empezando porque estaremos obligados a cambiar cada yuan que nos entreguen, y en esa transacción nos golpearemos. No sabemos aún si habrá más medidas que afecten a regiones a corto o largo plazos, ya que todo ello, a su vez, está ligado a la política de quien gane la presidencia en las cercanas elecciones en EE. UU.

¿Cuántas empresas chinas residen en los EE. UU.? ¿ A cuánta gente dan trabajo? Generalmente es gente de todas partes del mundo. Cualquier cosa que pase entre ambos países no tendrá efectos aislados.

El tiempo de esta guerra, fingida o real, de vanidades o de culturas, podría distraernos o golpearnos, lo sabremos pronto. Finalmente, y por nuestro país, que financieramente está quebrado por el correísmo=morenismo, espero que los choques no alarguen nuestra ruta a un sostenido mejoramiento.

¡En el planeta ya no cabe una guerra más, por favor!